29/10/11

Uy

"Se ve más presencia de literatura en un vagón del metro que en un suplemento de cultura".
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Antonio Muñoz Molina, escritor español, en entrevista para El Universal.

28/10/11

Esta canción estaba tirada por el suelo

Franklin Mieses Burgos (Rep. Dominicana)

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Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabía que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.

18/10/11

Complejo de Guacanagarix literario

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Néstor Medrano
nestor.medrano@listindiario.com
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No puedo someterme a los designios de las imposiciones en el mundo literario dominicano. Y una de las principales imposiciones es pretender la aceptación que han inculcado algunos, afiebrados en el trágico Complejo de Guacanagarix, de que los escritores dominicanos construyen por tradición una obra de mala calidad.
No es cierto. La literatura es un ejercicio de constancia, más allá de las premisas mercuriales que dictan las normas del mercado y que nos piden a gritos, construir, crear desde lo light.
Sí es cierto, los escritores tampoco pueden mantenerse enclaustrados en fórmulas del pasado, cuando solo funcionaba escribir bien, hacer uso de las razones de la preceptiva literaria, de los resortes acariciantes de la “poiesis”, y conciliar con el aislamiento, el encierro de la torre de marfil, hay que acoplarse a esas leyes del mercado y convertir nuestra obra en un producto. El libro es un producto y debe venderse.
Pero un producto de buena calidad
. Sostenible en el tiempo. Los escritores dominicanos deben salir a oxigenarse. El exterior está ahí. Bosch lo supo. Manuel del Cabral lo supo. También Pedro Mir. Por supuesto, lo supo Pedro Henríquez Ureña.
El escritor dominicano debe ser cercano y lejano a la vez. Cercano al objetivo de conseguir un lector que lea su primer libro, su primer poema, su primer cuento. Distante, muy distante de las voces canallescas que siguen enrostrándole que su obra, lo que crea y subasta, es de mala calidad.
Yo tengo una apuesta: comparar calidades de obra en cinco escritores dominicanos y cinco extranjeros, los publicables, los que no son víctimas del Complejo de Guacanagarix.

12/10/11

Teté Marella y Valeria Lerner

Madre e hija exponen juntas por primera vez. "El hilito de la vida" estará abierta al público hasta el 20 de octubre en la Galería Nacional de Bellas Artes.

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Yalo
Listín Diario
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Tras casi 15 años de discreta presencia en las galerías dominicanas, una exposición compartida con su hija Valeria Lerner trae de vuelta a Teté Marella y con ella las formas voluptuosas de sus cuerpos redondos, los pechos y las piernas al aire libre de sus mujeres soñadoras y sus explosiones de color. Valeria, que expone por primera vez en el país, trae estructuras, paisajes urbanos, literatura y música plasmados en lienzo con trazos rectos.
Marella se alegra de no haber influido en la pintura y el estilo de su hija; Valeria se alegra de haber tomado, aunque hace apenas dos años, la decisión de pintar. Es fácil distinguir ambos estilos. En estas dos expositoras, dice Marianne de Tolentino, crítica de arte y directora de la Galería Nacional de Bellas Artes, “el contraste es total en la concepción, la forma y la composición”.
Pero algo las une, algo comparten ambas artistas sin que se hayan puesto de acuerdo: el color. El color del trópico que sedujo a Marella a medida que aceptaba esta media isla como su segunda casa, el color que ve Valeria en el movimiento citadino de Buenos Aires, la ciudad argentina donde reside, y la capital del país donde nació su madre. Y además del color está el “hilito de la vida”, el vínculo genético que le da el título a la exposición y que se va reflejando, de una u otra forma, en las obras que se exhiben hasta el 20 de octubre en el Salón de la Rotonda de la Galería de Bellas Artes.

‘El hilito de la vida’
Argentina afincada en el país desde 1973, Teté Marella se inició como artista dibujando las caricaturas de una tira cómica que escribía el fenecido Freddy Beras Goico en el suplemento infantil “A la rueda, rueda”, a finales de los 70. A Freddy lo recuerda con especial cariño por toda la ayuda que le ofreció mientras se establecía aquí. La llamaron la caricaturista del país y gracias a este trabajo logró inaugurar su primera exposición local, en Casa de Teatro, con personajes populares dominicanos, políticos y artísticos.
Luego siguieron los dibujos, tan buenos, para los críticos, que uno de ellos mereció el Premio Nacional de Dibujo de la Bienal Nacional de 1979. Para entonces sus trazos ya mostraban ese peculiar estilo que hace que su obra sea reconocida a primera vista.
Marella trabajaba y lo de pintar y dibujar lo hacía por necesidad emocional, dice. Siguieron más exposiciones, las explosiones de color (primero con cierta timidez, luego con mayor intensidad) y las damas gordas, las grandes protagonistas de su arte plástico.
“Dama gorda, dama blanca. Lúdica, altiva, arrogante, esquiva. Dama ancestral de mi memoria afectiva. Desnuda, imponente, vestida, barroca”, la describiría Marella.

Nada de influencias
De sus dos hijos, nacidos aquí, Sebastián prefería la música y Valeria estudió Publicidad, Diseño Gráfico y, a punto de terminar, Psicología. A Valeria nunca le interesó la pintura y le molestaba que insinuaran que debía pintar porque su madre lo hacía. Comenzó a hacerlo en 2009, pues la carrera de Psicología le resultaba tan absorbente que pintar le resultó una catarsis. Por eso y porque un día vio en Buenos Aires un cuadro que le interesó y quiso comprar, pero que le pareció carísimo.
Me dije ‘eso lo hago yo’ –recuerda Valeria–, pero lo que hice no tenía nada que ver: me salieron franjas de colores y comencé a ponerle elementos”. Todo un éxito. Así inicia Valeria una obra que tiene muchas lecturas, a la que introduce objetos en miniatura (tul, autos, ojitos, madera) y en la que siempre está presente su gato Astor. Ella le llama pintura recursiva porque, como le cuesta dibujar, recurre a los elementos, a las formas urbanas de Buenos Aires y a los colores que percibe en el movimiento de la cosmopolita ciudad.
Otras fuentes de inspiración las encuentra en los libros y en la música. Destacan en la exposición que comparte con su madre, en Bellas Artes, su versión de “Instrucciones para subir una escalera”, de Julio Cortázar, y una partitura compuesta por su hermano Sebastián. Sus pinturas tienen los ángulos que su mamá prefiere ignorar, y eso le agrada a Marella. “Me encanta su trabajo, la admiro; si hubiese tenido una influencia notoria no hubiese expuesto con ella, pero hay armonía entre las dos”, asegura. ¿Será el “Hilito de la vida”, del que nunca podrán desprenderse?

Despedida en Bellas Artes
El próximo miércoles 19 de octubre, a las 7:30 de la noche, Teté Marella y Valeria Lerner ofrecerán un encuentro en la Galería Nacional de Bellas Artes para despedir “El Hilito de la Vida”.
Allí el público tendrá la oportunidad de ver las obras y compartir con las artistas acerca de una exposición en la que, como dice su curador, Gamal Michelén, madre e hija solo coinciden en el genoma heredado "y en una extraordinaria violencia cromática que tiene un referente en los fauves".

11/10/11

Sí, pero antes no lo sabían

Denís le enseña historia a Joshua (6 años ) mientras hacen las tareas de lengua española. Quiere que Joshua entienda lo del "descubrimiento" de América y explica:
―Colón le dijo a la reina: "Mire, reina, yo le voy a demostrar que la tierra es redonda, usted verá".
Joshua la interrumpe y le dice:
―¡Pero es que es verdad!

10/10/11

Venga

"Nadie viene al mundo a llenar tus expectativas. Si no te gusta una cosa, cámbiala".
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Charo Oquet, artista plástica dominicana
Remanentes de una entrevista

Dame tu mano

Claribel Alegría, Nicaragua
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"Hoy me gusta la vida mucho menos
pero siempre me gusta vivir..."

César Vallejo

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Dame tu mano
amor

no dejes que me hunda
en la tristeza
Ya mi cuerpo aprendió
el dolor de tu ausencia
y a pesar de los golpes
quiere seguir viviendo.
No te alejes
amor
encuéntrame en el sueño
defiende tu memoria
mi memoria de ti
que no quiero extraviar.
Somos la voz
y el eco
el espejo
y el rostro
dame tu mano
espera
debo ajustar mi cuerpo
hasta alcanzarte.

5/10/11

La otra cara de una mala noticia

Yalo: Yolan, acaba de morir Steve Jobs, el fundador de Apple.
Yolan: ¿De verdad? Ah, po ojalá ahora bajen los precios...

2/10/11

Flores en el buzón

Del poeta haitiano René Depestre

I
Esta mañana, una mano puso flores en tu buzón:
¿será acaso un sol que te escribe
desde una cárcel de tu país?

¿O es un telegrama —SOS de la luna—
que de repente ve venir
las amenazas del hombre?
¿Será el último árbol romántico
de Nueva Zelandia que quiere
intercambiar sellos contigo?
¿Desde cuándo la lluvia envía
mensajes cifrados a sus amigos?

Puede que sea la carta certificada
de un ruiseñor necesitado de dinero.
¿Y si fuera la carta anónima de un
cocodrilo, alcalde de una aldea tenebrosa?
¿o la carta de algún maldito presidente
vitalicio de la república?
¿o la de un tiburón notario de un país racista?
¿Quizás sean flores explosivas, dotadas
de un maravilloso mecanismo de acción
retardada, flores cultivadas
en los invernaderos del Ku Klux Klan?

II
Las llevo a mi oficina
para descifrar sus olorosos mensajes:
son flores del fondo del mar. Un olor
de marea alta invade mi casa. En la firma
de alga marina. Estas flores son
los besos de una princesa de alta mar,
es el alfabeto de su vida, la morsa
gloriosa de su sangre en flor.
Es el violento misterio de su cuerpo
cuando el orgasmo la proyecta conmigo
a la cima del reino vegetal. Ella,
desde el fondo de las aguas, me envía
las noticias de las hierbas inocentes
del mundo.
Me da los buenos días de las
primeras mariposas del año, los buenos días
de los primeros peces y los primeros besos
de adolescentes que reclaman un poco de ternura,
de paz y dignidad, con una luz fresquísima,
para todos los ojos que acaban de llorar.

1/10/11

El emperador de la China (Marco Denevi)

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo- Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.
El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.