25/05/12

Como si fuera tan fácil...

“Desde ahora en adelante no haré nada que no quiera hacer. El mundo me debe felicidad, realización y éxito. Solo estoy aquí para aprovecharlo”.
Bill Watterson 

17/05/12

Yo te conozco, sé lo que piensas (8)

Qué sabes tú de penas, poeta. Qué sabes de reciprocidades si eres tú quien da, quien ofrece, quien se entrega en nombre de esas cuatro letras que forman la palabra amor. Amas tanto, te entregas tanto, te empeñas tanto en bien amar que no dejas lugar a los reproches. ¿Cómo encontrar, así, el motivo perfecto que me obligue a odiarte? “¡Qué gran estorbo, los sentimientos!”. Pero ella, la Poniatowska, ni siquiera ella, que lo escribió, tiene idea de lo que significa esa exclamación. Tú si lo sabes. Lo sabes y los descartas, a los sentimientos, como a indeseables moscas que se afanan en robar esa miel que no tienes, esa miel que nadie sabe que no tienes.
Porque amas a morir, poeta. Te concentras tanto en amar que poco te importa cuánto se te ame. Porque tú, que tanto das, que tanto entregas, no te dejas querer. No dejas que nadie te ame en la misma medida que amas tú. La ventaja de amar así, de entregarse así, de no permitir que te amen igual, leo en tu brillante cabecita, es que poco te importan los despojos que, a tu antojo, vas dejando en tu existir”.

14/05/12

La mujer que soy yo (Aurora Arias)

Por ahí debe andar
la mujer que soy yo

La mujer que me tiene escondida
el silencio

Por ahí debe ser
La mujer de mí misma
en la que no he vivido

Por ahí debe verme de mirarse

La que me nació al nacer
la simple
la forma verdadera del retorno
Por ahí debe andar
donde el cuerpo no sabe aún
que existo

11/05/12

Te quiero a las diez de la mañana (Sabines)

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

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Recordando a Sabines
Palabra Virtual
México, 2006

08/05/12

Augurio

Para destruirse no hace falta caer tan bajo
ni sentarse a tomar una copa
con los aprendices
                                         del suicidio.

Basta comprobar
lo que ha quedado del entusiasmo
                                  en esta carcajada
y entrever que el dolor
es esa bolsa de basura disputada por los perros.

Y digo esto sin pretensiones,
sólo como augurio de larga vida.

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Eduardo Zambrano

Aquí afuera, poesía, 1997

06/05/12

Pour Toi (Pedro Mir)

Estoy de ti florecido
como los tiestos de rosas,
estoy de ti floreciendo
de tus cosas...
Menudo limo de amores
abona mis noches tuyas
y me florecen de sueños
como los cielos de luna...
Como tú mido los pasos
y la distancia es más corta,
hablo en tu idioma de amor
y me comprenden las rosas...
Es que ya estoy florecido.
Es que ya estoy floreciendo
de tus cosas.

29/04/12

Los mejores aforismos de El equilibrista (según Yalo)

Un aforismo es lo más parecido a un proverbio, pero sin la odiosa insinuación del último de “hazme caso y serás feliz en esta vida”. Son mejores los aforismos porque, mental y momentáneamente, te permiten alabar, objetar o maldecir a su autor, algo que no puedes hacer con los proverbios, leyes de vida, “mira que si lo haces significa que eres incapaz de admitir tus defectos y debilidades y por tanto nunca serás feliz (again) en esta vida”.
El aforismo admite una sola lectura pero varias reacciones: lo rechazas porque no te gustó, explotas de felicidad porque te gustó (generalmente ocurre cuando autor y lector coinciden en gustos y pasiones) o lo dejas pasar por alto porque no lo entendiste.
La baba anterior es solo eso: baba. Pero nos sirve de base para escoger, medalaganaria y subjetivamente, los 13 (número mágico) mejores aforismos de El equilibrista”, de Andrés Neuman (El Acantilado, 2005), e interpretarlos (again) como nos dé la gana.

En orden de importancia:
1. Nadie se toma en serio a quien lo admira demasiado.
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Reacción:
  Shock tremendo. Pequeño infarto. Descarga eléctrica. A partir de este momento no admiro a nadie, ¿entendido, Kalimán? (¿Por qué diablos te incluyo? ¡Eres un dibujo!)
2. Escribir nos merece la alegría.
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R.
  No necesariamente. El mayor ejemplo es la Yalo. En periodismo, al menos, ya sea por haraganería o perfeccionismo, a veces hay que parir las historias. Literalmente. Sin cesárea. Y parir sin cesárea, dicen y debe ser verdad, duele muchísimo.


3. Leer como si, dentro de un minuto, nos fueran a apagar la luz.
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R.
  Diablos. Solía leer así en la adolescencia porque me gustaban mucho los paquitos y las historias que leía. Ahora leo así los libros que no me gustan, como si, al apresurar la lectura, de paso perdonara al autor. Pero es lindo, el aforismo.
4. Don de la soledad: escribimos porque estallamos de urgencia por decirle algo a alguien, y no encontramos a quién.
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R.
  Mierda, sí. Es verdad. Eso explica por qué algunos escritores dicen que escriben por necesidad. Aunque, al escribir, ¿a quién le hablamos? En fin. Que viva la soledad.


5. Uno no lee poemas: se entiende con ellos.
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R.
  Ahora entiendo por qué no nos llevamos bien la poesía y yo. No nos entendemos. Simple. Y yo pensaba que tenía algún trastorno neuropsicofarmacológico. Gracias, Neuman.
6. Buscamos metáforas para defendernos de la belleza, que es siempre insoportable.
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R.
  A ver. Eso no es cierto. ¿Cómo que la belleza es insoportable? ¿Se han fijado bien en la cara de Facundo Arana? Este no lo entendí mucho.


7. Alguien casi genial es un idiota.
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R.
  Pero hay que ser muy inteligente para notarlo. Si eso es cierto, yo he llegado a amar, adorar y admirar (hasta hoy, claro, gracias al primer aforismo) a unos tres idiotas, dos de ellos dibujos acuarelados.
8. A veces arrastramos a los otros hacia nuestra oscuridad, cuando lo que queríamos era pedirles que encendieran la luz.
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R.
  Cualquier cosa que diga puede ser usada en mi contra.


9. Uno no empieza a comprender una ciudad hasta que aprende a aburrirse de ella.
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R.
 Sí. De acuerdo. Pero yo conozco la clave para que esto no ocurra: sin importar el sitio en que estés, vive eternamente como un turista, como un viajero que espera irse a la mañana siguiente. Wait. Eso me suena a una historia del mismo autor…
10. Procurar no hacer nunca daño a nadie. Pero dar la impresión de ser muy capaz de hacerlo.
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R.
 ¡Jaaaaaaaa! Muy bueno. Lección aprendida esperando ser puesta en práctica.


11. Vivir perfeccionándose, pero no reprimiéndose.
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R.
  “Adiós, muchacho de la cita corta”. Siempre te amé, samurái John Barry, pero no se lo digas a nadie.
12. También nos enamoran las ideas.
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R.
Más que las caras, las cuentas de banco y los gentilicios. Por eso me gusta(ba) Kalimán.  
13.  Buscarse debajo de otra carne.
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R.
 Este aforismo debería ocupar el primer lugar por hermoso, onírico, enigmático y seductor. Si Dios existiera y fuera escritor, escribiría parecido a como lo hace Neuman. Pero imposible leer esto y no considerarse una vulnerable a la admiración, de cuya destronación se encargó el primer aforismo de la lista.

Frontispicio (Feliciano Mejía, Perú)

Aquí es mi muralla raída
donde arde mi fuego.

Si entras, ven:
dobla en dos tu gemido,
como pañuelo, tu lágrima.

Aquí es donde sueña
sueños verdes la Mariposa
y el Venado mastica arcoiris.

Pasajero, si has de entrar,
afila a buido diamante
tu cólera

y afuera deja arrojada tu conmiseración.

Esta es la puerta
de mi casa
escarlata.

25/04/12

Del Manual del Misántropo (una cura)

Dios es la perfecta excusa para que los hombres no hagan algo mejor con sus vidas (como acabar con ellas, por ejemplo)
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Sacié mis estúpidas necesidades sexuales con las prostitutas, las dignas rameras que cobran por ser putas, a diferencia de aquellas que lo son y, pobres idiotas, no cobran ningún centavo.
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Las personas se bañan, echan encima perfumes y lociones cuya publicidad, por cierto, debería decir: “porque tu cuerpo se apesta, usa este producto para disimular la inmundicia de tu condición humana”.
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Pobres diablos los humanos. Son felices con sus pequeños sueños, el televisor nuevo, el microondas, los pagos a plazos, el empleo de los miles de pesos. El mayor viaje de su vida, por lo general, es la luna de miel.
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No hay nada más aburrido en el mundo que una mujer enamorada.
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Porque la existencia, humanos, es la nulidad. De ahí venimos, ahí vivimos, así morimos. Nulos.
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Soy un misántropo enano. Y esto, es la peor clase de humano que tiene la existencia; me explico: es un ser que no merece la nulidad porque el tamaño de su ser no le alcanza para ser nulificado. Es un nada.

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Manual del Misántropo (frases sueltas)
Leer texto completo

20/04/12

Lindo

Joshua (seis años) tuvo su primer encuentro con un moriviví. ―¡Tíaaaaa, ven a veeee(r)! Fue genial. Mira, una mata que se cierra...

18/04/12

Memorias de la señora

Como no te tengo, te imagino en deseo, sólo sensación y gusto, sólo paso de espuma y arena.
Por no tenerte te siento, te huelo, disfrutando el olor que inventé para ti.
Como no te tengo, te he querido en cada esquina, te he acariciado, conozco tu rostro de placer, tu ansiedad.
Como no te tengo, estoy contigo siempre y te he amado tantas veces que mi rubor te sorprende cuando nos vemos.

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Carmen Imbert-Brugal
Memorias de la señora (fragmento)

17/04/12

¡Diache!

"Todos los que leemos un montón hemos tenido una infancia de mierda, aunque luego lo compensemos follándonos a todas y cada una de las idiotas que creen que escribimos bien o que sabemos cómo publicar en sellos multinacionales".

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Lector Mal-herido
Cambiar de idea, de Zadie Smith

14/04/12

Teoría de Dulcinea (Juan José Arreola)

En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.
En el umbral de la vejez, una mujer de carne y hueso puso sitio al anacoreta en su cueva. Con cualquier pretexto entraba al aposento y lo invadía con un fuerte aroma de sudor y de lana, de joven mujer campesina recalentada por el sol.
El caballero perdió la cabeza, pero lejos de atrapar a la que tenía enfrente, se echó en pos a través de páginas y páginas, de un pomposo engendro de fantasía. Caminó muchas leguas, alanceó corderos y molinos, desbarbó unas cuantas encinas y dio tres o cuatro zapatetas en el aire.
Al volver de la búsqueda infructuosa, la muerte le aguardaba en la puerta de su casa. Sólo tuvo tiempo para dictar un testamento cavernoso, desde el fondo de su alma reseca. Pero un rostro polvoriento de pastora se lavó con lágrimas verdaderas, y tuvo un destello inútil ante la tumba del caballero demente.

12/04/12

Antes de ti

Nada tenía forma todavía
Solo la sombra se extendía silenciosa

Y entonces tus ojos dieron luz al mundo
Y hubo mar y hubo peces

Aves dibujando cielo y árboles
Reptiles acariciando la tierra

Así nacieron contigo las horas
Y el universo se hizo sustancia del deseo

(Me atrevo a retratar así las cosas
A desafiar la poética para celebrarte
Me arriesgo y dejo discurrir el yo por las palabras
Y celebro en mí la física y la metafísica del eros
Mal que les pese a los doctores)


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Orlando Muñoz (dominicano)

26/03/12

Te borraré con una esponja de vinagre... (Carilda Oliver, Cuba)

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o con un gesto de descaro.


Te borraré leyendo metafísica,

con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.
Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.
Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

21/03/12

Oh, Sabines (suspiros)

Pasa el lunes y pasa el martes
y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
y otra vez el lunes y el martes
y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
dormir,
la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
aturdido,
la vida pasando como estas palabras.
lunes, martes, miércoles,
enero, febrero, diciembre, otro año, otro año, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia,
entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,
con el corazón vacío,
con la memoria como una ventana hacia la obscuridad,
y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en dónde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

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Pasa el lunes (fragmento), Jaime Sabines

20/03/12

Eso...

"Pensar que los buenos tiempos son cosa del pasado sería un fracaso personal. Y un suicidio creativo. Y un error. Piense que, en la época de las cavernas, el arte consistía en manchar las paredes con mierda… De modo que, con todo, hemos ido a mejor".
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Martin Amis, escritor británico.
Diario El Mundo, 2007

(...)

Yo quiero estar desnudo más que vivo, desnudo de rencor, de piel, de frente, tener un corazón desnudo y rudo. Cuando la muerte venga de repente hallarme más desnudo que el desnudo.
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Jorge Debravo,
poeta costarricense (1938-1967)

17/03/12

¿Racista? ¡No, ombe!

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Juro que le caigo bien. De eso no hay duda. Ella me quiere, que conste. Doña Q se sincera conmigo y con los ojos vidriosos y las manos que se juntan y se abren formando capullos suelta algo parecido a:
“Mira, Yani, si tú la ves (aquí acerca el capullo a mi cara), esa prieta del diablo. Yo no sé lo que le vio mi hijo. Para mí que le hizo brujería. Esa fea, negra de la mierda. Es dañarme la familia que quiere, dañarme la raza. Yo que, si tú ves, Yani, mira lo bien que casé a… (su hija mayor), mira qué lindo salió… (su nieto, lindo, en verdad), para que venga esta maldita negra a dañarlo todo. Y él dizque que está enamorado, oye eso, de esa prieta, yo quisiera que tú la vieras, ah, y dizque está embarazada, yo espero que no, que sea embuste, porque tú te imaginas, esa maldita negra en la casa, porque es para allá que va a coger, para mi casa. Yo juro que fue brujería que le hizo, para agarrar a un hombre blanco, porque quién le va a hacer caso a esa prieta".

Y así toda la tarde. Si doña Q no lloró fue porque yo no dije nada. Generalmente soy muy enchinchadora, pero también empática, y como ella se sentía tan mal, a punto de quebrarse, opté por escucharla y abrir los ojos cada tres o cuatro segundos a modo de complicidad. Refresco la memoria y pienso que es verdad, que la familia de doña Q es una familia de gente rubia, que los nietos son blancos, sus yernos y demás nueras también. Y me imaginé que estaba sufriendo horrores porque en pueblos como en el que ella vive se le da mucha importancia a la estirpe. Para que venga una… y lo arruine todo.
A la semana siguiente (volvió a la ciudad a repetirse unos exámenes médicos) estaba de mejor humor. Incluso debió pensar que se había excedido un poco con la compañera (novia, querida, mujer) de su hijo, o tal vez olvidó completamente lo que me había contado una semana antes porque cuando comenzó a hablar, al referirse a la chica aquella dijo, mirando su brazo desnudo y acercándolo al mío.
“Ah, ella es una muchacha de... (un sitio que no recuerdo) así, como de tu color”.

(...)

“Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos”.
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Emil M. Cioran, escritor rumano (1911-1995)