Mostrando entradas con la etiqueta Listín Diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Listín Diario. Mostrar todas las entradas

17/5/24

Arriba, en La Citadelle

 
Listín Diario. Jueves 16 de mayo 2024. 

24/5/22

La obra de Soucy de Pellerano que ‘sobrevivió’ a una demolición

Yaniris López
yaniris.lopezc@listindiario.com
Santo Domingo

En la exposición “La escultura dominicana actual”, que organiza la Fundación Museo Freddie Cabral en el local de la entidad, se exhibe una pieza de la artista Soucy de Pellerano (1928 - 2014) con una historia digna de contarse. 
Es una obra en relieve de resina y fibra de vidrio, sin título, de 80” x 55” x 19”, fechada en 1975. Pero no siempre fue “así”.
Es una réplica de la obra original en cemento que realizara la artista visual en la pared  de su casa, entonces ubicada en el sector capitalino de Paraíso, hace ya 46 años. La historia la cuenta el escultorFreddie Cabral, presidente de la Unión de Escultores Dominicanos.
 

               En cemento, en la casa de Soucy. © Foto cortesía  de la familia Pellerano.


Dice don Freddie que la pieza causó una gran conmoción durante la inauguración de la muestra hace tres semanas, al formar parte de las obras que se exhiben en la sala Leíno Cabral, dedicada a artistas póstumos.  
“Cuando uno entraba a la casa de Soucy lo recibía esa pieza, al aire libre. Tiempo después de que muriera doña Soucy, el marido y sus hijos vendieron la casa. Ya sabes, por todos esos lados están haciendo torres.
“Cuando estaban desbaratando le entraron a martillazos a todo y casi cuando iban a romper la obra me llamaron dos de sus hijos: ‘Freddie, ven, que van a romper la obra de mami; ven a ver lo que puedes hacer, sácala, restáurala. Entonces vinimos nosotros, entre martillazos, lloviendo, y los constructores presionando diciendo que tenían que terminar eso...
“Ese mismo día que terminamos de hacer la impresión le cayeron a martillazos a la pieza. Eso hace como dos años. Nunca se había expuesto. Por eso, cuando los hijos la vieron en la exposición les causó conmoción. Esa pieza los vio crecer a ellos”.  

Es que, con la premura de la demolición de la casa, apenas les dio tiempo de hacer un positivo con resina y fibra de vidrio; en esta versión se expone por primera vez al público en el Museo ubicado en la avenida Quinto Centenario. 
La pieza –que se presta a varias interpretaciones- muestra a una madre con tres hijos y una paloma. Años más tarde, la imagen del relieve sirvió de inspiración para la elaboración de una tarjeta hecha por Soucy para el Año Internacional del Niño 1979.



DE LA ARTISTA VISUAL 

Soucy de Pellerano, cuyo nombre real era Jesusa Castillo Sánchez, se destacó como pintora, dibujante, grabadista, escenógrafa e instaladora.
Doctora en Farmacia y Química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1967. Se le considera pionera en la creación de esculturas móviles de grandes dimensiones, las que creaba con hierro, acero y materiales recuperados. Los llamaba maquinotrones.
Falleció el primero de enero de 2014 a la edad de 85 años, dejando un gran legado en las artes visuales dominicanas. 




Tarjeta hecha por Soucy para el Año Internacional del Niño 1979 inspirada en la escultura en relieve. © Foto cortesía de la familia Pellerano



En cemento, en la casa de Soucy. © Foto cortesía de la familia Pellerano. 

12/5/16

Migración: más allá del espejismo

“El caballo de Troya” (2016), 78" x 58",

El artista plástico dominicano Alejandro (Chichí) Reyes reflexiona sobre el drama de la migración humana en la muestra 'Más allá del espejismo’, abierta hasta el 20 de junio en Arte San Ramón 

-----
Yaniris López 
Santo Domingo 
-----
De las bucólicas estampas marinas del Caribe presentadas en 2015 en París, el artista plástico dominicano Alejandro (Chichí) Reyes da paso, en su última exposición, a las imágenes figurativas y dolorosas que reflejan las palabras desplazamiento, fronteras y fragmentaciones cuando hacen referencia a la vulnerabilidad social. 
Las presenta aquí, en Santo Domingo, desde el pasado jueves y hasta el 20 de junio en Galería Arte San Ramón (ASR).
En 30 obras recientes repartidas entre pintura sobre tela y dibujos en técnicas mixtas, Reyes comparte su visión pictórica del drama de la migración humana, una reflexión personal que ya había hecho pública en suelo dominicano en Casa de Teatro con la exposición @Migrants (noviembre, 2015).
Entre colores fuertes y cenizos se pasean los trazos ya conocidos del artista poniendo en movimiento el dolor, la desesperación y el sentimiento de desesperanza que supone abandonar la tierra natal y errar, atravesar muros, exponerse al peligro, suplicar acogida… 
La curadora de la muestra y directora de ASR, Paula Gómez, señala que en esta nueva producción artística, titulada “Más allá del espejismo. Desplazamientos, fronteras y fragmentaciones”, Reyes ha forjado una iconografía muy particular de aspectos figurativos propios “que refleja el gran espectro que abarca el fenómeno de la movilidad mundial por causas socio-económicas y geopolíticas”.

¿Por qué este drama y no otro? Reyes dice que desde 2011 reside en el corazón de Europa, entre París y Bruselas, y que los grandes desplazamientos migratorios actuales le han llevado a reflexionar sobre este fenómeno social.
 “A través de mis obras intento despertar a una reflexión universal y transversal sobre el tema migratorio y del derrumbamiento de fronteras, analizando su impacto en la herencia socio-cultural de los pueblos y en la transformación de su identidad misma de cada individuo”, expresa.
Más allá del planteamiento conceptual, Reyes se mantiene fiel a un estilo que el público celebra y le ha merecido el reconocimiento de la crítica.
En esta muestra, apunta Gómez, la figura central sigue un tratamiento expresionista en la representación de los personajes, “deformados y dispuestos sucesivamente en un movimiento enérgico y vertiginoso. Igualmente entrelazados, perpetrando muros atrapados en un espacio metafísico”.
Sobre la concepción figura-fondo, destaca que el pintor se enfoca en la simplificación del fondo, reduciéndolo a un color plano y minimalista “estructurado por la perspectiva y líneas de fuga donde priman los campos de color”.

Pasado y presente 
A partir de un lenguaje contemporáneo, Gómez escribe que, en obras como Caballo de Troya y La Medusa, el artista establece un diálogo entre pasado y presente valiéndose de la apropiación de imágenes de la historia del arte.


Mientras usa la imagen alegórica del famoso caballo “para significar los artilugios detrás de los grandes movimientos humanos”, con “La Medusa” (inspirada en la obra de 1819 La barca de la medusa, del pintor romántico francés Theodore Gericault) busca establecer “un paralelismo con los naufragios de embarcaciones endebles, cargadas de arriesgados inmigrantes que escapan buscando una mejor vida”. 

Perfil 
Alejandro Reyes (Santo Domingo, 1973) se formó en bellas artes en la Escuela de Diseño Altos de Chavón y en Arte Gráfico y Arquitectura en la Universidad Católica Santo Domingo. Es muy activo en la creación artística. Entre sus últimas exposiciones destacan su participación en las colectivas “Tiempos modernos. Arte contemporáneo y la memoria de la esclavitud”, organizada por la Unesco en Galerie Vallois (París, 2015); y el “Festival Internacional de Pintura de Ferté Bernard”, también en Francia (2014).


4/5/16

Dolor y arte...

En su edición de hoy, Listín Diario informa que mañana saldrá en libertad el interno Juan Manuel Moliné Rodríguez, condenado en 1996 “a 20 años de prisión por el asesinato, de 34 puñaladas, del niño José Rafael Llenas Aybar”.  
La mejor recreación artística de cómo afectó este hecho a la sociedad dominicana lo encontré en 2013 en la segunda planta de MAM, en una instalación de Mónica Pagés.
Para la XXVII Bienal Nacional de Artes Visuales (2013), Mónica presentó “Insidioso/Devious” (instalación, metal y cuchillos), una obra inspirada en la muerte de su entonces mejor amigo: José Rafael Llenas Aybar.

11/4/16

Las escultopinturas de Leíno Cabral

El pintor y escultor expone “Reino de la inocencia”, su cuarta individual, en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap) 

-----
Yaniris López
Santo Domingo
-----
Los personajes y figuras de las obras de Leíno Cabral sellan en cuadros de variadas dimensiones los recuerdos infantiles marcados por la felicidad.
Con la lengua afuera y los brazos arriba, los niños saltan y gritan en desbordada algarabía; las chichiguas surcan el cielo más allá de los marcos y caras con gestos de asombro, burla o advertencia sobresalen entre piezas mecánicas, animales y nubes de colores.
 Las siluetas de las figuras son metales; los colores, óleo.
Y todo lo plasmado no son más que las añoranzas infantiles del artista, vividas en el barrio de Villa Juana a finales de los años 50 junto a su hermano Freddie y recogidas en la exposición “Reino de la inocencia”.
Las 25 obras de la muestra, trabajadas en óleo sobre aluminio soldado, se exponen en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap) hasta el 12 de abril. Como en una ocasión explicó la crítica de arte Marianne de Tolentino, el público no verá en esta exposición ni en el conjunto del trabajo de Leíno cánones académicos, “pero sí una gran preocupación por la expresión, el relieve y el color, con esmero en la realización”.

El escultor Freddie Cabral dice que su hermano no comenzó la carrera en el arte como la mayoría de los artistas plásticos, que primero dibujan y pintan y luego experimentan con materiales. Tampoco comenzó muy joven.
Leíno ya tenía 40 años cuando Freddie, que sí se dedicó a la plástica desde pequeño, recreó aquí en 1990 “La puerta de los artistas”, una versión local y libre de la famosa “Puerta del Infierno” de Rodin.
Varios artistas intervinieron la pieza con dibujos y esculturas. Leíno se tomó un pedacito de la puerta y se atrevió con el metal soldado.
¿Y por qué metal? ¿Por qué fundir más adelante pintura y escultura?

Pasión por los metales 
Ambos hermanos crecieron en Villa Juana, entre los entonces abundantes talleres de soldadura, mecánica, ebanistería y desabolladura de vehículos. Ensamblando y reutilizando piezas viejas, con siete y nueve años ya creaban sus propios juguetes, incluso algunos muy ambiciosos, como patines y bicicletas.
“En lugar de pedir que nos dejaran Reyes, nosotros hacíamos nuestros propios Reyes”, comentan Freddie y Leíno a LISTÍN DIARIO. En el taller del papa de un amigo aprendieron a manejar el martillo, los destornilladores y sopletes. Más tarde, Leíno se dedicaría a la soldadura y a la mecánica como oficio profesional.
“Vivimos una infancia sumamente feliz. Desde que lo descubrimos, el metal ha sido una fuente de vida para nosotros”, cuenta Leíno.
Y de esa mezcla de pasiones, y a partir de su intervención en “La puerta de los artistas”, nacieron sus escultopinturas.
“Un día mi mamá me dijo que lo chequeara, porque se estaba volviendo loco. 
Leíno se había dedicado a hacer arte, abandonó todo, hasta el trabajo, y se puso a hacer algunas cosas con sentido artístico. Siguió trabajando y cuatro años después, en 1994, había reunido suficiente material para hacer una exposición. Todos nos quedamos asombrados”, explica Freddie. Sobre una base de aluminio La base de las obras de Leíno es el aluminio soldado y, en menor proporción, el lienzo. Para fijar los colores sobre el metal usa el soplete, un recurso que le permite dar a la obra ese aspecto en relieve.
“Lo que hace Leíno es extraordinario, es como si soldara los colores para que queden fijos. Toda su obra es diferente. He visto en muchos museos muchas formas de hacer arte y lo que él hace me impacta porque es nuevo. Uno suele decir que todo está hecho, o dicho, pero Leíno ha demostrado que no es así, que en arte todo es posible, que el arte sigue abriendo muchas ventanas y posibilidades”, opina Freddie.
Los detalles de las figuras que sobresalen de los cuadros son también un recurso tomado de esos experimentos infantiles.
“Buscábamos siempre la manera de que a nuestras piezas y esculturas les sobresaliera algo, un pie, un brazo.
Y las chichiguas… bueno, yo no hice chichiguas de metal porque el metal no les permite volar, y como no las pude poner a volar, las introduzco en los cuadros”, expresa Leíno. Eso encontrará la gente que visite la exposición, agrega el artista, “parte de esa infancia tan maravillosa que disfrutamos y que a pesar de los años me hace falta y sueño con ella: haciendo esos muñequitos de barro, patinetas”.

“Todo el mundo nace artista” 
En la obra de Leíno abunda el amarillo, un color con el que rinde homenaje al lodo con el que forjaron sus primeras figuritas. “La primera vez que vi una escultura fue de la mano de Freddie Cabral. La tierra con que las hacía era amarilla. El primer color que percibí fue el amarillo, y me fascinó. Todavía lo tengo en la memoria”.

 Nada disfrutaban más los dos hermanos que tomar todas las figuritas de lodo (cuando ya eran abundantes) y colocarlas en medio de la calle, para escuchar el “plog” de la tierra cuando los vehículos les pasaban por encima.
Leíno se refiere a su hermano Freddie como maestro, la persona que le ayudó a desarrollar la vena artística. Porque, para él, todo el mundo nace artista. 
“Es cuestión de encontrar el momento para desarrollar tu arte”, comenta. Leíno ha participado en 12 exposiciones colectivas y esta es su cuarta individual.

15/3/16

Miki Vicioso, el último litógrafo

En el sótano del MAM, el arquitecto mantiene activo el único taller equipado para trabajar la litografía artística en República Dominicana

Miki en el taller. Foto de ©Iris Lizardo/LD

----
Yaniris López 
Santo Domingo 
----
De los vocablos griegos lithos (piedra) y graphe (dibujo), la litografía es el arte de dibujar o grabar en piedra con el fin de imprimir y reproducir lo grabado.
Esta técnica creada por el alemán Johann Aloys Senefelder en 1796, para imprimir las obras de teatro que escribía, se realiza sobre piedras calizas pulimentadas y su principio está basado en la repulsión del agua y la tinta grasa.
Aunque está en desuso, los artistas plásticos, sobre todo pintores y dibujantes, la siguen considerando una buena opción para reproducir obras de arte de excelente calidad.
Y como un nostálgico recurso artístico que –saben- tarde o temprano desaparecerá. Una técnica viva, aún...
En el sótano del Museo de Arte Moderno (MAM), el arquitecto dominicano Miki Vicioso mantiene activo el único taller de litografía artística clásica equipado para trabajos profesionales con que cuenta República Dominicana.
Foto: ©Iris Lizardo/LD
Aquí pone en práctica sus estudios de Pedagogía en Artes Plásticas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y decenas de talleres, cursos y estudios realizados en Río de Janeiro (Brasil) sobre composición de interiores, grabado sobre madera y metal con el profesor Adir Botelho, fabricación de papel de manera artesanal, restauración de documentos y litografía artística.
Es esa técnica que practica desde hace 36 años, la litografía artística clásica, la que más le duele y preocupa. Miki dice al LISTÍN DIARIO que pocos dominicanos se interesan en estudiarla y mantenerla útil y rentable.
Así que, contrario a lo que pudiera parecer, para el artista plástico no es alegría saberse el único que trabaja con fines artísticos y de impresión masiva esta técnica de grabado, un proceso algo mecánico pero que amerita de la precisión de un artesano, el acierto de un químico y la destreza de un artista.
Miki hace el graneo/pulido de la piedra.
“Las personas que hacían litografía eran especialistas en letras, tenían que ser dibujantes. Luego de ser muy usada en el siglo XIX, cayó en desuso con la llegada de los procesos fotomecánicos y el auge de la fotografía, pero artistas como el mismo Picasso continuaron empleándola y vendiendo reproducciones”, comenta Miki.
El trabajo artístico comienza con la limpieza de la piedra calcárea, sigue con el dibujo y en lo adelante un proceso de fijado, secado, entintado e impresión.
En este proceso se utiliza agua, tintas grasas, disolventes, betún, esponjas, ventilador y otros productos químicos y materiales encargados de fijar la imagen a la piedra y asegurar luego una buena impresión en la prensa litográfica.
Para el dibujo los artistas suelen usar lápiz litográfico, tinta de impresión y lápiz dermatográfico (ese que escribe sobre cualquier superficie).
Parece complicado pero Miki asegura que es un arte y por lo menos como objeto de estudio debería preservarse. Él tiene entre sus méritos asistir a los artistas dominicanos que todavía recurren a este tipo de grabado para imprimir una gran cantidad de trabajo.
“Algunos lo siguen usando porque a partir de un dibujo sobre la piedra se pueden sacar todas las copias que desee el artista, copias idénticas, de buena calidad. Esa ventaja de reproducción es la que mantiene vivo este arte”.

La primera exposición colectiva de litografía en el país se realizó en el año 1991.
Uno de los últimos grandes trabajos de Miki fue asistir con la técnica litográfica a las artistas Soucy Pellerano, Rosa Tavárez, Amaya Salazar, Iris Pérez y Elsa Núñez en un proyecto de litografía de estampas de la Ciudad Colonial.

Curso. Para motivar entre los artistas plásticos y jóvenes el interés en esta técnica, Miki organiza cada cierto tiempo el curso “Técnica de la litografía artística” en el taller del MAM, coordinado por el departamento de Extensión Cultural de la institución.
Amaya Salazar (1), Elsa Núñez (2), Rosa Tavárez (3), Soucy Pellerano (4) e Iris Pérez (5). ©Iris Lizardo/LD

7/10/15

Raúl Morilla y su "Claustro para el Edén"

El gran premio de la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales es una videoinstalación de contenido social que reta al espectador a ser parte de la obra  

-----
Yaniris López
Santo Domingo
-----
Grande, Raúl Morilla.
Con la videoinstalación “Claustro para el edén”, el artista visual dominicano se alzó con el gran premio de la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales, inaugurada el pasado 16 agosto.
La obra, ubicada en el sótano del Museo de Arte Moderno (MAM), es la cuarta de una serie que Morilla ha venido trabajando en los últimos años con un mensaje muy claro: reflexionar sobre el individualismo, el egoísmo y la enajenación de los individuos en la sociedad.
Para hacerlo solo necesitó mallas de nylon, cilindros de metal, cerámica y reflectores, todo armonizado en una videoinstalación de 156 x 156 x 156 pulgadas.
Cada una de las cinco piezas de la obra convidan al espectador a ser parte de ella, de un claustro formado por sogas y cilindros. Los cilindros funcionan como celdas subterráneas en las que se ven imágenes que abordan, dice Morilla, el tema del egoísmo social: “De cómo las personas nos presentamos y nos comportamos tan indolentes con el prójimo”.
“Las grabamos dentro de un cilindro igual con la intención de mostrar cómo cada quien vive únicamente tomando en cuenta su propio mundo”, explica el artista a LISTÍN DIARIO.
El público se asoma al tambor para observar desde lo alto, entre otras imágenes, a un personaje que realiza acciones cotidianas: come, se viste, escudriña el exterior, se enfrenta a problemas, se desespera… Y entre las imágenes y el espectador está la malla, apunta Morilla, para reafirmar la barrera en las relaciones entre los seres humanos.
“En vez de verse afectado con las acciones, la desesperación y la agonía del personaje, el que observa actúa simplemente como espectador. La malla te reafirma ese concepto de división. Ahora mismo lo notas en la forma en que a la gente solo le preocupa observar, grabar a un muerto, un accidente o todo lo que pasa a su alrededor, pero no se atreve siquiera a tender una mano y ofrecer ayuda”.

Una obra interactiva 
En las videoinstalaciones de Morilla, el espectador, quiéralo o no, forma parte de la obra. La pieza lo reta a mirar dentro. No hay más opción si quiere entenderla. Es una característica de su trabajo desde que empezó a introducir videos en sus instalaciones, la primera vez en la obra “En espera de las fiestas fúnebres” (Arte Barceló, 2006).
Morilla comenta que “Claustro para el Edén” es muy interactiva porque le gusta que el espectador no solo participe de la instalación, sino que la comprenda.
“Por eso tratamos de crear un microespacio dentro del museo de manera que cuando el espectador entre sea parte de la obra y participe de ella”. Desde lo individual, las imágenes invitan a reflexionar en temas relacionados con el hambre, la violencia, el medio ambiente y la presión social.
¿Y por qué estos temas?
Morilla sostiene que en medio del ajetreo permanente en que se vive hoy, hay momentos en los que el ser humano tiene unos 10 o 20 segundos de lucidez y entonces se da cuenta del gran teatro que es el mundo, de cómo moldean sus acciones las grandes cadenas noticiosas, los grandes emporios económicos y las marcas.
“Y entonces te llegan unos segundos de lucidez en los que piensas ¿qué es esto?, ¿hasta dónde llega esto? Pero a la media hora vuelves a entrar en tu engranaje, en tu entorno, y solo piensas en ti, en trabajar, en producir. Y se te va la vida en eso”.
El instalador recomienda ver la obra caminando de derecha a izquierda para mantener la hilaridad en el tema. Aunque, claro, “es una propuesta muy personal, porque al final el espectador lo ve como guste”, dice.

Una plataforma importante 
Arquitecto, dibujante, instalador y escultor, Raúl Morilla nació y vive en La Vega, ciudad donde realiza todos sus proyectos. Algo que recuerda con una sonrisa es que la propuesta que presentó en la pasada bienal, en 2013, fue rechazada por el jurado de selección. Y la recuerda sonriente porque de rechazado pasó a ser el gran ganador de la siguiente edición.
“La plataforma de la Bienal es muy importante. Tienes la oportunidad de mostrar tu trabajo a un gran público que no logras ni con una colectiva ni con una individual”, reconoce Morilla.
El premio le llegó, además, luego de una exitosa participación en la XII Bienal de La Habana, en Cuba, donde presentó en mayo de este año la instalación urbana “Entrando en las Afueras”.
La próxima videoinstalación de la serie que Morillo tiene en carpeta se llamará “Sudando en el limbo”. Conozca más del artista y su obra en www.raulmorilla.com

29/5/15

10/4/15

Vladimir Tatis Pérez: “Escribir es un oficio ingrato”


Vladimir Tatis en Listín Diario
La historia del escritor dominicano, autor de cinco novelas y merecedor del Premio Funglode 2014 en la modalidad cuento, ilustra a la perfección el aforismo “querer es poder”.

-----
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
-----
Detrás del ganador del Premio Funglode 2014 en la modalidad cuento hay una historia que provoca risa y desconcierto al principio; y asombro, respeto e inspiración después.  
Vladimir Tatis Pérez (Santo Domingo, 1968) decidió un día que quería ser escritor. Así sin más. Porque sí.
Egresado de la escuela de Publicidad de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Tatis había destacado como teatrero y como escenógrafo para eventos en el país cuando decidió completar estudios en España en 1998.  Regresó y se fue otra vez en 1999 con la idea de volver en dos años.
Pensaba que todo iba a salir bien, dice Tatis, que cumpliría el sueño europeo y regresaría a Santo Domingo convertido en un gran escenógrafo a robarse el “mundo dominicano”.   
“La realidad me dio duro”, confiesa a LISTÍN DIARIO. Porque Tatis comprendió que ser emigrante y además pobre y artista “no es tan fácil como nos lo planteamos y lo idealizamos”.  
Se quedó en Madrid. Allí participó en grupos de teatro y se movió en el mundo de las artes pero para el año 2000 comprendió que la realidad no cubría su necesidad, que no podía seguir jugando a ser artista y que tenía que trabajar.
“Convertirme en un hombre, decía mi mamá”.  
España era entonces, y sigue siendo, muy competitiva, admite. Aunque todos se sorprendían de su currículo, mantener un trabajo estable en el área que quería era complicado: en Santo Domingo los artistas son pocos y todos se conocen, allí son un millón y la competencia y el “exceso” de talento es fuerte.
Trabajó en todo lo honrado y correcto que puede hacer un hombre y terminó lavando platos en un restaurante y más tarde como cocinero.  
Adiós al teatro, a la pintura, a las escenografías y a la vida bohemia.
“Tuve que decidir entre comer y jugar a ser artista. Y decidí ser escritor para salvar la soledad. Quería descargar esa frustración de no poder hacer teatro, no poder pintar ni hacer escenografías y estar muy lejos del mundo cultural que me funcionaba en Santo Domingo”.    
Al principio tuvo problemas con el estilo y la redacción.
“El conflicto de un escritor fluye entre la creatividad y el manejo del idioma, de las herramientas de la lengua. Hay gente que escribe muy bien, correctamente, pero sus historias no son buenas”.  
Él quería que las suyas lo fueran y estuvieran, además, bien escritas. Pero cuánto le costó, asegura.  
Así, mientras fregaba y le tomaba gusto a su nuevo pasatiempo, se interesó en los talleres de lectura y escritura.
Tatis no cumplía con los “requisitos” que se suponen asumidos en un aspirante a escritor. No leía mucho de pequeño, no conocía a los grandes escritores ni tenía talento para la escritura.  Su historia, dice, sirve para desmitificar un poco la idea de que para ser escritor hay que nacer escritor y tener un talento fuera de este mundo.
“Hay muchos que se pasan la vida leyendo y no son escritores. Soy el mejor ejemplo de que si trabajas con esfuerzo, con dedicación y perseverancia sí puedes conseguirlo. Se puede aprender y lo logras también con talento, por supuesto, y con vivir para eso: para observar el mundo como escritor”. 

Novelas
Tatis concluyó en 2002 una primera novela sobre la historia de su abuelo.  
“Malísima. Pero la conservo como una cura de humildad, para cuando se vayan a subir los humos a la cabeza recordarme cómo empecé”, sonríe.  
¿Por qué lo dice? Cuando Tatis le dio a leer la historia a unos amigos, se la devolvieron rayada y observada.  Qué decepción.
“Yo vivo de cura de humildad en cura de humildad. Cuando vi que me devuelven todo el libro marcado y señalado digo ‘uf, esto no puede ser’. Seguí escribiendo y me acerqué a la Escuela de Escritores de Madrid”.
Allí aprendió sobre las técnicas de escritura y a trabajar los personajes. Hacía los ejercicios en casa y seguía con sus novelas.  
A ese primer intento siguió una especie de documental sobre la historia de España de finales de los 50 y principios de los 60 que le sirvió para entender e integrarse a la sociedad española.   
Luego escribió “Mutilado”, la historia frustrada de un chico que soñaba ser Grandes Ligas mezclada con los desalojos de la época de Balaguer; “¿Quién mató al ángel blanco?”, ambientada en la República Dominicana con el trasfondo de la cultura de la lucha libre;  y “Mátalo”, la novela que Tatis considera su producto mejor logrado y que contó con la ‘curaduría’ del escritor cubano afincado en Madrid Ronaldo Menéndez.  Su última obra, “Panteón 479”, cuenta una historia relacionada con el robo de chatarras.

Cuentos
Como Tatis sospechaba que sus amigos dominicanos no leían las largas historias que les enviaba (para conocer su opinión) pensó escribir historias más cortas para que le leyeran.   
Entonces se dio cuenta de que para escribir relatos necesitaba mucho más entrenamiento y dedicación que para escribir las novelas.
“Por eso digo que escribir es un oficio ingrato, porque le dedicas mucho tiempo para lo que te devuelve. Es decir, tienes que tener muy claro que no quieres fama ni dinero, sino la satisfacción de crear una historia y que te lean a lo mejor dos o tres personas. La escritura, incluso el arte, no la veo para vivir de eso. Siempre lo he dicho, creo en el arte del aficionado”.   
¿Por qué, entonces, decidió participar en un premio literario?  
Esa es la parte incompresible de esta historia. Los libros de Tatis están en gavetas. Su escritura sólo se puede disfrutar en sus colaboraciones para el periódico El Día.  
“Empecé a escribir cuentos para me leyeran en mi país pero nunca llegué a publicarlos, los guardaba y cuando vi que tenía unos cuantos me metí en los talleres de escritura para trabajarlos con profesionalidad, sabiendo que un cuento no es contar lo que le ha pasado a alguien, sino que hay que seguir una serie de reglas y métodos para que sea realmente una buena obra”. 
El cuento premiado por Funglode, “Con la misma moneda”, fue escrito entre 2006 y 2007.  
“En ese tiempo estaba trabajando en la construcción. Quería llevar a mis hijos a vivir conmigo a Madrid, necesitaba ganar más dinero y la construcción daba ese  dinero. Imagínate, yo, blandito, con manos de artista, me puse a trabajar y bendito sea porque ahí encontré muchas historias con la gente y los  personajes que me gustan”.
Tatis se alegra de haberlo escrito en aquellos años porque la historia guarda una fatal similitud con la historia de Monkey Black, el rapero dominicano asesinado en abril del 2014 en Barcelona.
“Me sorprendió la coincidencia. Y me sorprendió también que hayan premiado el cuento”.  
El autor quiso participar en el certamen porque está interesado en publicar sus obras.
“No es fácil publicar. Ni en España, ni aquí. Necesitaba un espaldarazo y si ganaba era un buen comienzo. Yo quiero publicar mis libros pero no quiero autopublicarme. Porque no estoy pensando en los beneficios, sino en la buena edición del libro”.

Realismo sucio
Las historias de Tatis son oscuras.
“Me gusta escribir sobre personajes que no tienen letras, que no salen en los medios. Esa gente anónima te da ese juego de la doble lectura. Quiero escribir para todo el mundo, que el que se acerque a la historia mantenga una relación diferente con el texto”.
Desde que se tomara en serio la escritura ha producido cinco novelas y muchos cuentos. Y ha sido con mucho esfuerzo, apunta.
“He tenido que escribir y reescribir y escribir otra vez. Tengo maletas llenas de papeles de reescrituras. Los conservo porque hay que decirle a la gente que las cosas cuestan trabajo. Que no es justo que vengas de la noche a la mañana y digas ‘voy  a volar´ y creas que vas a salir volando. Para todo necesitas preparación, entrenamiento”.
Antes, expresa Tatis, la musicalidad del habla dominicano se le pasaba a la prosa y sus textos estaban plagados de cacofonía. Con los estudios, dice que ha logrado conseguir esa mezcla del lirismo dominicano, el realismo sucio del barroco y las tendencias literarias del Madrid actual.
“Como vengo del teatro, y el teatro es acción y diálogo, me encanta esa mezcla que logro dar a la escritura”.

20/7/14

El maestro Oviedo en todo su esplendor

Red para especímenes.
Cien obras del pintor Ramón Oviedo de la colección Mario Martínez se muestran al público en el Museo de Arte Moderno (MAM) a partir del martes 22 en la exposición “Oviedo: El triunfo del espíritu”.

-------
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
-------
Dando al público la oportunidad de conocer obras inéditas del “Maestro ilustre de la pintura dominicana”, título que le otorgara el Congreso Nacional en 1997 a Ramón Oviedo, el economista y empresario Mario Martínez aceptó compartir 100 piezas de una colección que fue armando con amor, pasión y paciencia.
La inauguración de “Oviedo: El triunfo del espíritu” está pautada para el próximo martes 22 a las 7: 00 de la noche en la primera planta del Museo de Arte Moderno (MAM).
En la muestra se podrá apreciar todo el conjunto de la obra de Oviedo, dice a LISTÍN DIARIO el crítico de arte Amable López Meléndez, curador de la muestra y curador jefe del MAM.
El recorrido visual incluye algunos de sus primeros dibujos, bodegones, paisajes, marinas, desnudos y, por supuesto, muchos de sus característicos cuadros policromos y autorretratos.

La colección

Mario Martínez se confiesa un enamorado de Ramón Oviedo (Barahona, 1924), de “su versatilidad, de la forma en que trata la cotidianidad, de su dibujo y del sentido del humor que impregna a muchas de sus obras y de su constante renovación, que le ha valido llamarlo el maestro siempre joven por algunos de sus amigos y críticos de la plástica y muy en especial del maravilloso ser humano que refleja su grandeza con humildad”.
Recuerda que inició la colección con algunos dibujos a mediados de los 80. Para esa época, ya Oviedo era un artista consagrado dentro y fuera del país.
Se busca un hombre honesto.
¿Cómo fue armando la colección?, le pregunta LISTÍN DIARIO.
“Con amor, pasión y paciencia”, responde.

Lo especial de esta colección hoy día, explica López Meléndez, es que “está compuesta por un conjunto de trabajos que, a grandes rasgos, se caracteriza por la síntesis y la diversidad, no sólo en referencia a las obras, sino también en relación a los lenguajes y los estilos que transforma”.
Y agrega: “Esta colección suma hallazgos excepcionales, ejecutados en distintas etapas creativas y en los cuales Oviedo accede a una formidable polisíntesis de lo estético, lo lúdico y lo reflexivo, así como una serie de obras caracterizadas por las intrincadas tramas de líneas, espectros, fantasmagorías y ficciones”.

Maestro de las líneas y el color
En un gesto inusual entre los coleccionistas de arte, Mario Martínez celebra la decisión del Museo de Arte Moderno (MAM) de abrir sus puertas al coleccionismo privado.
Dice que es posiblemente la primera vez en la historia que el público podrá ver dos colecciones privadas en la primera y segunda plantas del MAM: la suya (con obras de Oviedo) y la de Fernando Báez (con obras de 93 artistas, incluyendo obras de Oviedo).
“Dependemos y sufrimos un poco del egoísmo del coleccionista, pero en lo personal me he convencido de que nosotros no podemos tener todas esas obras guardadas”, sostiene.
Según Amable López Meléndez, curador jefe del MAM, ese es precisamente el objetivo de la institución con esta iniciativa: “Traer a esos grandes coleccionistas al Museo para que ese tesoro que tienen lo acerquen a la sociedad”.
Autorretrato a lo Dorian Gray.
Y compartir, para el crítico de arte, es también una de las características que definen al coleccionista que es, además, mecenas.
“Compartir, mostrar. Si tú acumulas el tesoro sólo por juntarlo no estás aportando nada. El mecenazgo contribuye a sostener la producción artística. Si nadie compra arte los artistas no van a producir, se van a dedicar a otra cosa”.

Matices

En el caso de Oviedo, se trata de una colección de muchísima importancia para las artes plásticas dominicanas.
“Es el artista del que más se va a escribir aquí”, señala López. “Por su peculiaridad, por la diversidad que plasma en su trabajo,  por su manejo del lenguaje pictórico y por la forma como se imagina los mundos y a los artistas y cómo los transforma. Es el más consistente en la reflexión y el más productivo”.
Reflexión, misterio, miradas que hablan –a veces cargadas de dolor, a veces de sarcasmo-; humor y un manejo magistral de la línea y de los colores es lo que verán los ojos que contemplen la obra de Oviedo por placer.
Ese humor del maestro del que hablaba Martínez, por ejemplo, está presente en esta exposición en obras de marcado matiz social y en algunos de los autorretratos a los que recurría Oviedo para burlarse de sí mismo o para criticar a la sociedad. 
Bodegón

Y como si de un regalo para los más jóvenes se tratara, hay un bodegón que de acuerdo con López Meléndez “expone de manera elocuente la formidable síntesis expresiva y la sagacidad del vuelo conceptual con que se luce Ramón Oviedo en una parte considerable de su producción facturada entre finales de los 70 y principios de los 80 del siglo XX”.
“La exquisita sobriedad de la atmosfera, la automática pureza de la línea, la precisión del dibujo, el 'insípido’ acromatismo de la superficie y el 'cristalino’ espíritu minimalista de la composición, hacen de este 'Bodegón’ un hallazgo estético exquisitamente singular”, escribió al respecto.


Libros
Martínez es también el promotor del libro “Oviedo: El esplendor del mural”, de Efraim Castillo, que será puesto a circular el martes durante la inauguración de la individual.
“El maestro me había mostrado su interés de la publicación de un libro –que se lo habían prometido en el 2003- sobre los murales que ha realizado”, cuenta Martínez. 
Veintitrés. Algunos se encuentran repartidos en organismos internacionales (en las sedes de la Unesco, en Francia; y en la OEA, en Washington) y en instituciones locales (Banco Central, Cámara de Diputados y Suprema Corte de Justicia).

Sin título.


“Efraim Castillo desmenuza los murales con mucha propiedad porque él vio nacer a muchos de ellos”, comenta Martínez.
Para el cierre de la exposición, a finales de agosto, se pondrá en circulación “Oviedo: El triunfo del espíritu”, del historiador, crítico y artista plástico Danilo de los Santos. Este libro contiene casi todas las obras de la colección Mario Martínez y del coleccionista Oriolis Olivero.

-----
PREMIO NACIONAL. El martes pasado Oviedo recibió en su hogar el Premio Nacional de Artes Plásticas 2013, otorgado por el Ministerio de Cultura (MINC) “por la excelencia de sus aportes renovadores al desarrollo del arte nacional y su trayectoria”. 
Allí habló de música, de teatro y de la importancia del relevo profesional -del cual él sabía que no estaba exento.

HORARIO. La exposición “Oviedo: El triunfo del espíritu” permanece abierta en el Museo de Arte Moderno (MAM) de martes a domingo de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.


Knock out al boxeo.

24/9/13

"Pinceladas del fotoperiodismo"

Jorge Cruz y Adriano Rosario muestran en una exposición cómo, de manera artística, se puede contar la realidad.

-----
Yaniris López
Santo Domingo
¿Cuál es el tema?, les preguntan muchos a Jorge Cruz y a Adriano Rosario cuando estos los invitan a visitar su exposición “Pinceladas del fotoperiodismo” en el Museo de las Casas Reales.
Y ellos responden que no hay tema, y que si lo hubiera entonces serían muchos temas porque es imposible etiquetar 10 años de la historia gráfica de un pueblo, o ponerle epítetos a un conjunto visual en el que caben todas las situaciones, todos los paisajes, todas las emociones.
 

Lo que han hecho Cruz y Rosario es compartir 52 imágenes de los acontecimientos que cubren y viven a diario como reporteros gráficos del LISTÍN DIARIO.
Hay imágenes sublimes, inspiradoras, tiernas;  y otras crueles, desoladoras, inquietantes y desgarradoras.
Porque así es la vida, dicen ellos, porque de eso se trata el  fotoperiodismo: de asentar gráfica y objetivamente el devenir de los tiempos.
Seleccionaron para la muestra que concluye el próximo jueves 3 de octubre imágenes que registran temas como la violencia de género, la basura, la pobreza y la desigualdad social; protestas, estampas campesinas con un toque de casualidad (como la imagen del abejorro que apareció de la nada justo cuando Adriano retrataba una flor de guajabo); los efectos de los fenómenos naturales en la isla y las secuelas dejadas por las tragedias humanas, entre ellas las ya famosas fotografías que tomó Cruz durante el terremoto que azotó Haití en enero de 2010. De este último acontecimiento se exhibe un collage con los “PDF” de los diarios del mundo que publicaron en sus portadas imágenes tomadas por Cruz en Haití.



Arte y drama
En el país no son frecuentes las exposiciones fotoperiodísticas y se debe, explican Cruz y Rosario, a que son menos comerciales que las muestras pictóricas.
“Claro, la gente no se imagina poner algunas de estas fotos en las paredes de sus casas, pero la idea de la exposición es esa, enseñarles que hay una forma diferente de mostrar la realidad y que esta tiene, también, mucho de arte”.
Al respecto, Cruz dice que, aunque al principio no quiso exponer la foto de un  feminicidio porque la consideraba muy dura y chocante, al final Rosario lo convenció de que serviría para mostrar “que no solo el cuerpo completo sirve para contar una historia”.
“Esa foto crea un choque de emociones. Es cierto que te va a impactar, la imagen te dice que es una cosa desagradable, pero los colores y el enfoque te dicen que es bonita, y de repente vuelves y dices: No, es algo feo”, explica Rosario.
Como el contraste de la foto, el fotoperiodismo les ha hecho vivir episodios de insensibilidad y nobleza extremos, momentos de rabia y sosiego; sensaciones de inquietud social y gozo.
Y a propósito, ¿cuáles han sido los cambios más importantes que han notado ambos en la sociedad durante estos años dedicados a registrar la historia gráfica dominicana?
“Han cambiado los métodos de lucha, las formas de protestar, la infraestructura física de la ciudad;  pero lamentablemente sigue habiendo mucha pobreza y desigualdad social. Ya no hay tantas casitas de yagua, incluso las casitas malas tienen algo de concreto, pero dentro de esas casitas, con todo y block puedes ver muchísima miseria dentro”, responden.

-----
Adriano Rosario comenzó la carrera de Comunicación Social en la UASD, casi termina en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP) y fue reportero de la revista “Mi Vecindario”, en Los Alcarrizos. Desde hace 13 años forma parte del LISTÍN, a donde llegó recomendado por Juan Pérez Terrero para trabajar en el laboratorio fotográfico. Allí se encargaba de recibir y revelar los negativos y de escanear las fotos.
Jorge Cruz llegó al LISTÍN en 1994 para trabajar, como lo hizo Adriano, en el laboratorio fotográfico.
Antes había trabajado en el periódico Hoy. Como fotógrafo se estrenó en este diario en 1998 con un intento de atraco ocurrido en una institución bancaria. Ha cubierto de todo, cuenta, desde Sociales hasta sucesos escalofriantes que le han marcado como persona y como profesional.