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14/6/16

José Perdomo, 50 años dedicado a la pintura

El pintor dominicano celebra cinco décadas en las artes plásticas con su exposición individual número 44: “Por los caminos de la madre naturaleza”.

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Yaniris López 
Santo Domingo
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Nació en 1946 en Santo Domingo y para finales de los 50 ya sabía que quería ser pintor. Decidirse fue fácil: desde muy pequeño, José Perdomo se dio cuenta que la pasión que sentía por la pintura y el dibujo y el talento para crear obras pictóricas les venían de nacimiento. 
Dice que le dieron muchos fuetazos por llenar todos los cuadernos escolares con dibujos; que cobraba un centavo a los compañeros de escuela por hacerles las ilustraciones de Naturales y Geografía, y que siendo muy pequeño solía rellenar con color –y sin permiso- los dibujos en blanco y negro de su mamá, entonces estudiante de pintura.
 A los 15 inició su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en los talleres de Paul Giudicelli y Gilberto Hernández Ortega.
Su primera gran paga, a los 16, se la debe a los bodegones y desnudos que hiciera para un comerciante puertorriqueño que vivía en Santo Domingo y viajaba mucho a Santiago.
“Él me dijo 'Vamos a hacer un negocio: te voy a traer tela y óleo, te voy a dar algo de dinero y tú me pintas esos bodegones’. Esa fue la primera vez que cogí dinero por hacer pintura”, comenta. Convencido del talento de Perdomo, este señor le ofreció ayuda para que estudiara y trabajara en Estados Unidos.
“Baño de hojas” (70”x100”, 2008)
Se marchó ya iniciada la Revolución de Abril y regresaría en 1966 para su primera individual en el Palacio Nacional de Bellas Artes. Un gran escenario para iniciar la carrera. De vuelta al país norteamericano estudió con los maestros Luis Camnitzer y Robert Motherwell. 
Luego vivió varios años en Perú (donde aprovechó para estudiar sobre las Líneas de Nazca, Machu Picchu y el arte peruano) y en Brasil.
A República Dominicana regresaría para quedarse en 1983. A partir de este año, el contenido plano y sin fondo de sus cuadros, la singularidad de sus trazos y los colores fuertes de sus figuras humanas le aseguraron un espacio en la plástica dominicana.
De su primer discurso pictórico, el crítico de arte y curador Abil Peralta escribe que estuvo fundado en “la criticidad antropológica, científica e ideológica sobre la conciencia identitaria y cultural del ser dominicano (…); una pintura cargada de presupuestos simbólicos cuyos referentes primarios estaban en los fundamentos y estructuras formales de la estética y nivel de expresión visual del arte taíno”. Perdomo sostiene que fue él y un grupo de seis pintores quienes introdujeron en sus obras conceptos alusivos a la cultura taína.
“Mariposas” (60"x70", 2015) 
Durante cinco décadas de trabajo, Perdomo ha expuesto en las más importantes galerías dominicanas y en reconocidos espacios de Estados Unidos, Perú, México, Puerto Rico, Brasil, Canadá, Argentina, Venezuela, Panamá, Guadalupe, Alemania y Bélgica. Muchos premios respaldan una labor que llena todo su tiempo, entre ellos el Premio de Pintura de la Cuarta Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador, otorgado en 1994; y el primer premio de Pintura de la Vigésima Bienal Nacional de Artes Visuales (RD), recibido en 1996.

Cinco décadas creando
Perdomo ha dedicado su vida entera a pintar. El entusiasmo por lo que hace lo mantiene tan fresco que no acepta hacer otra cosa, ni siquiera dar clases. ¿Su explicación?
“No me sale. Cuando comienzo a pintar un cuadro grande que me gusta (todos mis cuadros son grandes –sonríe-), no me importa el tamaño que tenga, me trepo a una escalera o una silla, en lo que sea, y puedo estar trabajando 12 y 14 horas, desde la mañana hasta la noche. No me acostumbraría a que tengo que parar, vestirme y salir porque tengo que dar clases; si me dijeras que estoy pasando por una crisis, pero no. Gracias a Dios, que es mi guía, no me ha faltado nada”.

“El Bosque Encantado” (60"x70", 2016)
Como no podía ser de otra manera, celebra estos 50 años en el arte con una exposición, la número 44: “Por los caminos de la madre naturaleza”, inaugurada el pasado jueves 7 en el Centro Cultural Mirador.
Son 32 cuadros de grandes formatos, óleo sobre lienzo, en los que Perdomo rinde honor a una tendencia pictórica abrazada en los últimos 10 años: la biodiversidad.
Flores, mariposas, aves, peces, delgadas figuras taínas, hojas de todos los colores y pétalos ocupan todo el lienzo, a veces como figuras principales o como relleno. ¿Relleno? Sí.
Con muy raras excepciones, las pinturas de Perdomo ocupan el cuadro entero.
“En mis cuadros no hay fondos. No me interesan los planos. Me interesa que todo el cuadro sea un cuadro, que todo sea principal”, explica el pintor.

“Alma taína” (60"x40", 2012
De acuerdo con Abil Peralta, museógrafo de la muestra, “para lograr lo que he denominado el efecto cromático Perdomo el artista expresa y expone su particular destreza en el dominio técnico en la aplicación del 'painting stik’ o barra de óleo, herramienta de producción pictorial que con la manipulación del pincel y la espátula le aporta un valioso recurso a favor de la calidad y radiante esplendor y energía visiva que el espectador siente cuando se enfrenta a la fuerza plastia y comunicación de sus telas”.

No al ‘vendío’
Mientras montaba la exposición, unos estudiantes de la escuela Altos de Chavón le pidieron a Perdomo que les recomendara algo.
“Les recomiendo una sola cosa, les dije: no se estén fijando en lo que hace otro y mucho menos en si fulanito vende y tú no vendes. Olvídense del vendío. El pintor que se ocupa especialmente de hacer las cosas que le gusta al público para vender, está fracasado. El maestro Motherwell decía que hay artistas y hay pintores: pintor es todo el que coje una brocha y un pincel y pasa pintura; ahora, artista plástico dedicado al pincel, a crear… a eso no se dedica todo el mundo”.
Con toda una vida dedicada a la pintura, Perdomo le sigue interesando el proceso más que el resultado. Próximamente espera viajar a Estados Unidos y traerse un rollo entero de tela de 100 yardas por 70 pulgadas de ancho para continuar la celebración de sus 50 años en el arte… pintando.


Estudios. Me formé con los mejores de la época”, recuerda José Perdomo: con Domingo Liz, Antonio Prats Ventós, Jaime Colson, Gilberto Hernández Ortega, Paul Giudicelli y Gaspar Mario Cruz. En la imagen: “Baño de hojas” (70”x100”, 2008). FOTO 3 “Mariposas” (60"x70", 2015) FOTO 4 “El Bosque Encantado” (60"x70", 2016). Esta colección de José Perdomo “es fruto de una profunda investigación iconográfica e iconológica que tiene su raíz en la geometría blanda e informal que vemos y sentimos en la naturaleza”, resalta el museógrafo de la muestra, el crítico de arte y curador Abil Peralta. FOTO 5 Amante de las plantas. José Perdomo lleva más allá del lienzo su admiración por la biodiversidad. Por muchos años se ha dedicado al cultivo de bonsáis y en el patio de su casa crecen decenas de plantas, incluyendo especies propias de bosques muy húmedos. ©Yaniris López FOTO 6 “El Bosque Encantado” (60" x70", 2016) FOTO 7 “Alma taína” (60"x40", 2012) FOTO 8 “Peces” (50"x60", 2015) FOTO 9 “Santa Cena” (50"x60", 2013). Para hacer el fondo de este bodegón, Perdomo utilizó cinco tonos de blanco. FOTO 10 “Y Dios creó los cielos y la tierra” (70"x70", 2015)

12/5/16

Migración: más allá del espejismo

“El caballo de Troya” (2016), 78" x 58",

El artista plástico dominicano Alejandro (Chichí) Reyes reflexiona sobre el drama de la migración humana en la muestra 'Más allá del espejismo’, abierta hasta el 20 de junio en Arte San Ramón 

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Yaniris López 
Santo Domingo 
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De las bucólicas estampas marinas del Caribe presentadas en 2015 en París, el artista plástico dominicano Alejandro (Chichí) Reyes da paso, en su última exposición, a las imágenes figurativas y dolorosas que reflejan las palabras desplazamiento, fronteras y fragmentaciones cuando hacen referencia a la vulnerabilidad social. 
Las presenta aquí, en Santo Domingo, desde el pasado jueves y hasta el 20 de junio en Galería Arte San Ramón (ASR).
En 30 obras recientes repartidas entre pintura sobre tela y dibujos en técnicas mixtas, Reyes comparte su visión pictórica del drama de la migración humana, una reflexión personal que ya había hecho pública en suelo dominicano en Casa de Teatro con la exposición @Migrants (noviembre, 2015).
Entre colores fuertes y cenizos se pasean los trazos ya conocidos del artista poniendo en movimiento el dolor, la desesperación y el sentimiento de desesperanza que supone abandonar la tierra natal y errar, atravesar muros, exponerse al peligro, suplicar acogida… 
La curadora de la muestra y directora de ASR, Paula Gómez, señala que en esta nueva producción artística, titulada “Más allá del espejismo. Desplazamientos, fronteras y fragmentaciones”, Reyes ha forjado una iconografía muy particular de aspectos figurativos propios “que refleja el gran espectro que abarca el fenómeno de la movilidad mundial por causas socio-económicas y geopolíticas”.

¿Por qué este drama y no otro? Reyes dice que desde 2011 reside en el corazón de Europa, entre París y Bruselas, y que los grandes desplazamientos migratorios actuales le han llevado a reflexionar sobre este fenómeno social.
 “A través de mis obras intento despertar a una reflexión universal y transversal sobre el tema migratorio y del derrumbamiento de fronteras, analizando su impacto en la herencia socio-cultural de los pueblos y en la transformación de su identidad misma de cada individuo”, expresa.
Más allá del planteamiento conceptual, Reyes se mantiene fiel a un estilo que el público celebra y le ha merecido el reconocimiento de la crítica.
En esta muestra, apunta Gómez, la figura central sigue un tratamiento expresionista en la representación de los personajes, “deformados y dispuestos sucesivamente en un movimiento enérgico y vertiginoso. Igualmente entrelazados, perpetrando muros atrapados en un espacio metafísico”.
Sobre la concepción figura-fondo, destaca que el pintor se enfoca en la simplificación del fondo, reduciéndolo a un color plano y minimalista “estructurado por la perspectiva y líneas de fuga donde priman los campos de color”.

Pasado y presente 
A partir de un lenguaje contemporáneo, Gómez escribe que, en obras como Caballo de Troya y La Medusa, el artista establece un diálogo entre pasado y presente valiéndose de la apropiación de imágenes de la historia del arte.


Mientras usa la imagen alegórica del famoso caballo “para significar los artilugios detrás de los grandes movimientos humanos”, con “La Medusa” (inspirada en la obra de 1819 La barca de la medusa, del pintor romántico francés Theodore Gericault) busca establecer “un paralelismo con los naufragios de embarcaciones endebles, cargadas de arriesgados inmigrantes que escapan buscando una mejor vida”. 

Perfil 
Alejandro Reyes (Santo Domingo, 1973) se formó en bellas artes en la Escuela de Diseño Altos de Chavón y en Arte Gráfico y Arquitectura en la Universidad Católica Santo Domingo. Es muy activo en la creación artística. Entre sus últimas exposiciones destacan su participación en las colectivas “Tiempos modernos. Arte contemporáneo y la memoria de la esclavitud”, organizada por la Unesco en Galerie Vallois (París, 2015); y el “Festival Internacional de Pintura de Ferté Bernard”, también en Francia (2014).


11/4/16

Las escultopinturas de Leíno Cabral

El pintor y escultor expone “Reino de la inocencia”, su cuarta individual, en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap) 

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Yaniris López
Santo Domingo
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Los personajes y figuras de las obras de Leíno Cabral sellan en cuadros de variadas dimensiones los recuerdos infantiles marcados por la felicidad.
Con la lengua afuera y los brazos arriba, los niños saltan y gritan en desbordada algarabía; las chichiguas surcan el cielo más allá de los marcos y caras con gestos de asombro, burla o advertencia sobresalen entre piezas mecánicas, animales y nubes de colores.
 Las siluetas de las figuras son metales; los colores, óleo.
Y todo lo plasmado no son más que las añoranzas infantiles del artista, vividas en el barrio de Villa Juana a finales de los años 50 junto a su hermano Freddie y recogidas en la exposición “Reino de la inocencia”.
Las 25 obras de la muestra, trabajadas en óleo sobre aluminio soldado, se exponen en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap) hasta el 12 de abril. Como en una ocasión explicó la crítica de arte Marianne de Tolentino, el público no verá en esta exposición ni en el conjunto del trabajo de Leíno cánones académicos, “pero sí una gran preocupación por la expresión, el relieve y el color, con esmero en la realización”.

El escultor Freddie Cabral dice que su hermano no comenzó la carrera en el arte como la mayoría de los artistas plásticos, que primero dibujan y pintan y luego experimentan con materiales. Tampoco comenzó muy joven.
Leíno ya tenía 40 años cuando Freddie, que sí se dedicó a la plástica desde pequeño, recreó aquí en 1990 “La puerta de los artistas”, una versión local y libre de la famosa “Puerta del Infierno” de Rodin.
Varios artistas intervinieron la pieza con dibujos y esculturas. Leíno se tomó un pedacito de la puerta y se atrevió con el metal soldado.
¿Y por qué metal? ¿Por qué fundir más adelante pintura y escultura?

Pasión por los metales 
Ambos hermanos crecieron en Villa Juana, entre los entonces abundantes talleres de soldadura, mecánica, ebanistería y desabolladura de vehículos. Ensamblando y reutilizando piezas viejas, con siete y nueve años ya creaban sus propios juguetes, incluso algunos muy ambiciosos, como patines y bicicletas.
“En lugar de pedir que nos dejaran Reyes, nosotros hacíamos nuestros propios Reyes”, comentan Freddie y Leíno a LISTÍN DIARIO. En el taller del papa de un amigo aprendieron a manejar el martillo, los destornilladores y sopletes. Más tarde, Leíno se dedicaría a la soldadura y a la mecánica como oficio profesional.
“Vivimos una infancia sumamente feliz. Desde que lo descubrimos, el metal ha sido una fuente de vida para nosotros”, cuenta Leíno.
Y de esa mezcla de pasiones, y a partir de su intervención en “La puerta de los artistas”, nacieron sus escultopinturas.
“Un día mi mamá me dijo que lo chequeara, porque se estaba volviendo loco. 
Leíno se había dedicado a hacer arte, abandonó todo, hasta el trabajo, y se puso a hacer algunas cosas con sentido artístico. Siguió trabajando y cuatro años después, en 1994, había reunido suficiente material para hacer una exposición. Todos nos quedamos asombrados”, explica Freddie. Sobre una base de aluminio La base de las obras de Leíno es el aluminio soldado y, en menor proporción, el lienzo. Para fijar los colores sobre el metal usa el soplete, un recurso que le permite dar a la obra ese aspecto en relieve.
“Lo que hace Leíno es extraordinario, es como si soldara los colores para que queden fijos. Toda su obra es diferente. He visto en muchos museos muchas formas de hacer arte y lo que él hace me impacta porque es nuevo. Uno suele decir que todo está hecho, o dicho, pero Leíno ha demostrado que no es así, que en arte todo es posible, que el arte sigue abriendo muchas ventanas y posibilidades”, opina Freddie.
Los detalles de las figuras que sobresalen de los cuadros son también un recurso tomado de esos experimentos infantiles.
“Buscábamos siempre la manera de que a nuestras piezas y esculturas les sobresaliera algo, un pie, un brazo.
Y las chichiguas… bueno, yo no hice chichiguas de metal porque el metal no les permite volar, y como no las pude poner a volar, las introduzco en los cuadros”, expresa Leíno. Eso encontrará la gente que visite la exposición, agrega el artista, “parte de esa infancia tan maravillosa que disfrutamos y que a pesar de los años me hace falta y sueño con ella: haciendo esos muñequitos de barro, patinetas”.

“Todo el mundo nace artista” 
En la obra de Leíno abunda el amarillo, un color con el que rinde homenaje al lodo con el que forjaron sus primeras figuritas. “La primera vez que vi una escultura fue de la mano de Freddie Cabral. La tierra con que las hacía era amarilla. El primer color que percibí fue el amarillo, y me fascinó. Todavía lo tengo en la memoria”.

 Nada disfrutaban más los dos hermanos que tomar todas las figuritas de lodo (cuando ya eran abundantes) y colocarlas en medio de la calle, para escuchar el “plog” de la tierra cuando los vehículos les pasaban por encima.
Leíno se refiere a su hermano Freddie como maestro, la persona que le ayudó a desarrollar la vena artística. Porque, para él, todo el mundo nace artista. 
“Es cuestión de encontrar el momento para desarrollar tu arte”, comenta. Leíno ha participado en 12 exposiciones colectivas y esta es su cuarta individual.

9/11/15

XXVIII Bienal Nacional de Artes Visuales

El próximo martes 17 de noviembre concluye la XXVIII Bienal Nacional de Artes Visuales. Acá una selección de obras. ¿Mi(s) favorita(s) en esta edición? La propuesta de Ginny Taulé. Y el collage de Marina Taveras (¿cúantos pedacitos de papel habrá utilizado en estos dos cuadros?). Y el acrílico sobre tela de Irene Sierra. Y la videoinstalación de Morilla. Y el monte sacrificado de Cayuco. Y la eterna primavera de don Delio García. Joder...

Guadalupe Casasnovas. "Foni (Phoney I)". Plexiglás, acero inoxidable.

Clara Herrera. "Incesto". Instalación escultórica en fibra de vidrio y hierro.
Dio-genes Abreu. "No ha lugar: así se evacúa una sentencia". Instalación.

Genaro Reyes (Cayuco). "El monte sacrificado". Instalación en madera y plantas de sábila.

Genaro Reyes (Cayuco). "La pesca milagrosa". Instalación con red de pesca, hilos y zapatos.

Gran Premio. Raúl Morilla. "Claustro para el Edén". Videoinstalación.

Lidia León. "Jaula brillante".

Ángel Ramírez. "Realidad latina" I, II, y III. Acrílico sobre tela.

Premio Instalación. Ginny Taulé. Cama iluminada con sábanas dibujadas.

Premio Instalación. Ginny Taulé. "Saudade: el renacer de la mirada".  99 x 84 pulgadas.

Sandra Garip. "De pura cepa". Fotografía. 90 x 40 pulgadas.


Miguel Ramírez. "Sueño de Galeano". Grafito, sillas de madera, neumáticos.

Miguel Rivas. "Calendario". Instalación con láminas, madera y sangre. 4 x 4 x 4 metros.

Baltasar Alí. "La partida". Madera, recursos quirúrgicos y platos.

Cruz María Dotel. "Presagio de naturaleza muerta". Al final de los hijos, agujas.

Carlos Despradel. "La carga". Gras, barro rojo pintura, oro arena, neón.
Ricardo Arsenio Toribio. "Serie: Los mapas secretos de Dios. El abrazo". Óleo sobre tela
Luis Santana. "Sutileza engañosa". Mixta sobre lienzo. 40 x 60 pulgadas.
Irene Sierra. "La creación de un mundo según Irene". Acrílico sobre tela. 57 x 78.5 pulgadas
Elvis Avilés. "La última cena". Tríptico. Mixta y metal sobre tela. 133 x 60 pulgadas.
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Elvis Avilés. "La última cena". Tríptico. Mixta y metal sobre tela. 133 x 60 pulgadas.

Delio García. "De 0 a 10". Aluminio, hierro y acero inoxidable. 50 x 50 x 27 pulgadas.

Carlos Estrada. Instalación con cuadros, mesas y botellas.

Roberto Rubiera. "Alicia". Óleo sobre tela.

Premio Escultura. Delio García. "M3" (Metro cúbico)


Ernesto Rodríguez. "A raudo". Cascos de motoristas.

Delio García. "Eterna primavera". Hierro y madera.

Félix Manuel Lazala. "A la medida" (díptico). Óleo sobre tela.

Colectivo G.Q. "Frágil". Barro, pintura, textiles.
Magno Laracuente. "Ese lugar". Pintura de aceite sobre lino.

Magno Laracuente. "Miranda". Caoba. 3 x 16 x 14.

Juan Trinidad. "Raices caribeñas". Madera policromada.

Limber Vilorio. Resina, casquillos de bala, hierro.

Ramón Peña. "Tema libre 3 x 3". Instalación

Luis Arias. "Ludus". Hierro,  metal, plástico y esmalte.

Ana Emilia Abreu. "Crisis del cuarto de la vida". Tela, madera, plásticos.
José Demetrio Peña. "Oro por espejitos". Mixta sobre tela.

Patricia Ponomarencio. "Sueños de Duquesa". Instalación.

Marina Taveras. Collage, papel sobre tela.


Grupo 4 + 1. "Reminiscencia platónica".  Madera, metal, yeso, hilo de pescar.

Aquiles Azar. "Ancestral" (díptico). Mixta sobre madera.

Wilfredo Torres. "1/2". Arcilla roja, base de hierro.

Premio Obra Gráfica. Julio César Peña. "La pena que nos une".

Solange Rodríguez. "Explosión de vida Caribe". Mixta sobre tela.

Erlim Morel. "Esperando el autobús del milagro". Mixta sobre tela.

Genaro Phillips. "El poder del jefe don Dinero". Acrílica, metal, papel sobre tinta.

Alexander Matos. "Felicia". Resina, fibra de vidrio, madera.

Sole Fermín. "En un hilo, la vida". Performance.

Nelson Barrera. "Tocando fondo". Hierro, mandíbula y cuerdas.

Rafael Hernández Peguero. "Sueño turbulento" (políptico).



Abril Troncoso. "Frontera". Madera, alambre.

Wali Vidal. "Coincidencia". Instalación. 4 3 x 1.5 metros

Wali Vidal. "Coincidencia". Instalación.


Mariano Bidó. "El traspasado". Mixta sobre tela.

Freddie Cabral. "Red carpet". 70 piezas. Hierro, metal, plástico y esmalte.
Tony Capellán. Artista invitado.