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24/5/22

La obra de Soucy de Pellerano que ‘sobrevivió’ a una demolición

Yaniris López
yaniris.lopezc@listindiario.com
Santo Domingo

En la exposición “La escultura dominicana actual”, que organiza la Fundación Museo Freddie Cabral en el local de la entidad, se exhibe una pieza de la artista Soucy de Pellerano (1928 - 2014) con una historia digna de contarse. 
Es una obra en relieve de resina y fibra de vidrio, sin título, de 80” x 55” x 19”, fechada en 1975. Pero no siempre fue “así”.
Es una réplica de la obra original en cemento que realizara la artista visual en la pared  de su casa, entonces ubicada en el sector capitalino de Paraíso, hace ya 46 años. La historia la cuenta el escultorFreddie Cabral, presidente de la Unión de Escultores Dominicanos.
 

               En cemento, en la casa de Soucy. © Foto cortesía  de la familia Pellerano.


Dice don Freddie que la pieza causó una gran conmoción durante la inauguración de la muestra hace tres semanas, al formar parte de las obras que se exhiben en la sala Leíno Cabral, dedicada a artistas póstumos.  
“Cuando uno entraba a la casa de Soucy lo recibía esa pieza, al aire libre. Tiempo después de que muriera doña Soucy, el marido y sus hijos vendieron la casa. Ya sabes, por todos esos lados están haciendo torres.
“Cuando estaban desbaratando le entraron a martillazos a todo y casi cuando iban a romper la obra me llamaron dos de sus hijos: ‘Freddie, ven, que van a romper la obra de mami; ven a ver lo que puedes hacer, sácala, restáurala. Entonces vinimos nosotros, entre martillazos, lloviendo, y los constructores presionando diciendo que tenían que terminar eso...
“Ese mismo día que terminamos de hacer la impresión le cayeron a martillazos a la pieza. Eso hace como dos años. Nunca se había expuesto. Por eso, cuando los hijos la vieron en la exposición les causó conmoción. Esa pieza los vio crecer a ellos”.  

Es que, con la premura de la demolición de la casa, apenas les dio tiempo de hacer un positivo con resina y fibra de vidrio; en esta versión se expone por primera vez al público en el Museo ubicado en la avenida Quinto Centenario. 
La pieza –que se presta a varias interpretaciones- muestra a una madre con tres hijos y una paloma. Años más tarde, la imagen del relieve sirvió de inspiración para la elaboración de una tarjeta hecha por Soucy para el Año Internacional del Niño 1979.



DE LA ARTISTA VISUAL 

Soucy de Pellerano, cuyo nombre real era Jesusa Castillo Sánchez, se destacó como pintora, dibujante, grabadista, escenógrafa e instaladora.
Doctora en Farmacia y Química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1967. Se le considera pionera en la creación de esculturas móviles de grandes dimensiones, las que creaba con hierro, acero y materiales recuperados. Los llamaba maquinotrones.
Falleció el primero de enero de 2014 a la edad de 85 años, dejando un gran legado en las artes visuales dominicanas. 




Tarjeta hecha por Soucy para el Año Internacional del Niño 1979 inspirada en la escultura en relieve. © Foto cortesía de la familia Pellerano



En cemento, en la casa de Soucy. © Foto cortesía de la familia Pellerano. 

23/3/16

Señor Frog's

El techo y las paredes del restaurante Señor Frog’s Las Vegas invitan a la lectura.
Una lectura que podría ofender a recatados, seguidores del buen pensar, comedidos y antiborrachos.  Pero aquellos que beben por placer y se sienten orgullosos de ello, esos adorables borrachos inofensivos que alegran cualquier velada, pasarán largos y buenos minutos riendo con los provocadores y coloridos carteles de cartón y madera que cuelgan por todos lados. Machistas, troles y misántropos también la pasarán muy bien...

















Fotos ©Yalo



2/2/14

Leopoldo Brizuela. Remanentes de una entrevista (y 2)

Yalo: Decías que escribes a mano.
Leopoldo: Sí, porque me acostumbré a escribir así. Tengo sensaciones más que teorías. Siento que la relación, lo que te provoca escribir a mano es distinto a lo que te provoca escribir... en la computadora.

Yalo: ¿Y si quieres de repente cambiar una idea, voltear un párrafo? 
Leopoldo: Ah, escribo todo en una versión muy rápida y después corrijo. Y además porque está la idea de pasar a la computadora. La primera versión es horrible, te faltan cosas. Y ese trabajo de pasar es una de las grandes cosas… es como escribirla de nuevo, se te van ocurriendo infinidad de cosas a partir de ahí y las vas viendo con la misma intimidad que tenías cuando la escribiste pero con distancia, también.

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Noviembre 2012, Santo Domingo
Leer entrevista en Listín Diario

24/10/13

Hipocresía (Yalo)

Realizaré un ejercicio 
de amabilidad por unos meses.
Seré simpática.
Tomaré el teléfono.
Sonreiré a quien me pase por el lado.
Saludaré a los vecinos
y a los compañeros de trabajo
con un
«buen día» no ensayado.
Pintaré de blanco
los pensamientos 
macabros que inundan mi mente.
Ejercitaré la empatía.
Responderé los correos.
Hablaré más.
Conversaré más.
Miraré a los ojos.
Mostraré interés.

Compartiré las barras 

de chocolate y algunos libros.
Aceptaré invitaciones.
Probaré ser feliz.

Si resulta, prometo ser
hipócrita de por vida...

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P.D.: Ciertas restricciones aplican. 

14/6/13

¿Quieres ser escritor? Consigue un trabajo...

Ana María Sua en Santo Domingo.
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Yaniris López
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¿Duros y poco inspiradores?
Puede ser, pero igualmente realistas y efectivos. Así fueron los consejos que la escritora argentina Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) ofreció a los aspirantes a escritores que asistieron a su conferencia “Ser escritor, técnica y misterios”, en la pasada XVI Feria Internacional del Libro de Santo Domingo.
Para predicar a partir de la experiencia, Shua narró todos los descubrimientos e inconvenientes que marcaron sus inicios en la literatura antes de la publicación de “Soy paciente” (1980), la novela que la lanzaría con éxito al panorama literario latinoamericano.
Primero, dice Shua, es fundamental que el futuro escritor sienta locura por la lectura, que sea un gran lector, un lector apasionado.
“Dime lo que lees y te diré lo que escribes”, sentenció la autora de poesía, novelas, cuentos, microrrelatos, ensayos y títulos infantiles. 
Shua, que conoció la literatura desde muy pequeña y “de manera inconsciente” (escuchando declamar a una tía), piensa que es mejor iniciarse en la escritura con poesía en lugar de narrativa.
Y no porque la poesía sea inferior a la narrativa, exclama.
“De ninguna manera. La poesía, y en esto estamos de acuerdo los escritores, ocupa las más altas escalas. Pero la narrativa exige un altísimo grado de madurez”.
A ella le funcionó. Fue la poeta favorita del colegio y a los 16 años, en 1967, publicó su primera colección de poemas, “El sol y yo”, que le mereció el Premio Estímulo del Fondo Nacional de las Artes y el Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

Autocrítica y concursos
El aspirante a escritor, sigue Shua, no debe enamorarse de todo lo que escribe y sí aprender a diferenciar lo que tiene calidad de lo que no la tiene.
“Es necesaria, es imprescindible la autocrítica”, apunta.
Como es tan complicado publicar, una opción son los concursos literarios, de los que dijo son valiosos y no todos están arreglados, especialmente aquellos que no ofrecen grandes sumas de dinero.
“A los jurados nos da mucho gusto encontrar gente joven que escribe con calidad, nos da muchísimo gusto apoyarlos”, asegura.
Cuando Shua se dio cuenta de que la escritura, para ella, iba más allá de un simple deseo, decidió tomarse en serio el asunto y consciente de que existen misterios dentro de cada escritor que hacen que se incline hacia un género más que a otro apostó por la narrativa.
Entonces confirmó lo difícil que resultaba publicar en una época marcada por la dictadura, que no bastaba con el entusiasmo y comprendió que para cualquiera que desee dedicarse a la literatura era fundamental conseguir un trabajo.
“Sí. Conseguir un trabajo del que vas a tener que vivir porque aun en el mejor de los casos (...) vas a pasar muchos años antes de que puedas vivir de la venta de libros”.
En uno de esos trabajos, específicamente como redactora creativa de una agencia de publicidad, Shua aprendió ñy aquí viene otro de sus prácticos consejosñ, a no depender de la inspiración para crear.
“Porque la inspiración, como todos sabemos, existe pero nos tiene que sorprender con las manos en la masa”, indica.
Poco a poco, insinúa, “uno aprende que aun en esos momentos en que parece que no se nos ocurre nada, con esfuerzo, con concentración, algo se puede obtener”.
Y así llegaron los años finales de la década del 70. Shua quiso escribir algo que no tuviera nada que ver con la dictadura argentina (1976-1983) y nació “Soy paciente”, la historia de un hombre que se interna en un hospital para hacerse unos estudios y “pronto sabrá que salir de allí no es tan sencillo”, pues “una delirante telaraña burocrática lo va atrapando poco a poco”.
Con la publicación de esta historia, Shua se consagró como una de las más destacadas narradoras latinoamericanas.

Una fecunda labor literaria
Ana María Shua ha escrito cinco novelas: “Soy paciente" (premio de la editorial Losada), “Los amores de Laurita” (llevada al cine), “El libro de los recuerdos” (que le valió la Beca Guggenheim), “La muerte como efecto secundario” (Premio Club de los XIII y Premio Municipal en novela) y “El peso de la tentación” (2007).
El libro “Cazadores de Letra”, publicado en 2009, reúne sus cuatro libros de minificciones y “Que tengas una vida interesante”, también de 2009, sus cuentos completos. Con más de 20 títulos publicados desde 1988, Shua es una prolífica autora de literatura infantil, un trabajo que le ha merecido el reconocimiento internacional.

1/4/13

5/12/12

Leopoldo Brizuela. Remanentes de una entrevista (1)

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Yalo: Hace unas semanas celebrábamos 50 años del llamado “boom de la literatura latinoamericana”. Si tomamos como referencia lo bien que les va a los autores de la región en los premios literarios (el Alfaguara, por ejemplo, en sus últimas 15 ediciones se lo han llevado 13 latinos), ¿cree que estamos viviendo –con sus diferencias, claro otra especie de boom de las letras latinoamericanas? 

Brizuela: No sé (léase con acento argentino, que no es lo mismo ni es igual). Lo que sí es que hay una efervescencia literaria. Por un montón de cosas. Porque se escribe mucho, porque se publica mucho, porque publicar no es tan difícil como antes... Cuando yo tenía 30 años, por ejemplo, era lo más normal que una persona de 30 años tuviera un libro y en general publicado por él mismo. Algunos teníamos uno publicado por una editorial grande. Ahora con 30 años hay gente que tiene cinco o seis libros publicados, porque publicar ahora mismo no es tan difícil, porque hay muchas editoriales pequeñas, independientes, como se llaman. Además, ahora los libros no son tan feos.

Yalo: ¿Feos? 
Brizuela: Feos en el sentido… Cuando yo empecé, si te publicabas tú misma el libro en una imprenta era un libro horrible. Ahora no. Ahora una editorial independiente puede publicar un libro muy lindo y eso produce una gran efervescencia. No sé si hay grandes figuras, pero sí hay una gran diferencia con el boom. Es un boom no tanto de figuras como de libros.

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Noviembre 2012, Santo Domingo
Leer entrevista en Listín Diario

6/11/12

Yo te conozco, sé lo que piensas (11)

El frío tiene ese efecto en las personas: saca el verdadero humor que llevan dentro, su sagrado álter ego.
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Renuncio, bonita. No eres nadie para poner a prueba así mi hombría. ¿Por qué me usas como recipiente de tus miedos? ¿A mí, a quien le debes tantas horas de dicha y buenos recuerdos? ¿A mí que tuve la gentileza de fijarme en ti? ¿A mí que nunca te exigí nada, salvo tu cuerpo? Deja ya de alimentar a los demonios que habitan tu podrida existencia, bonita, y concéntrate en ser. Está bien, libérame de ti, pero no me culpes de tus desgracias, de tu desaciertos, de tu malvivir. Cierto es que te he obviado, sí. Cierto es que no te quiero. Pero no digas que no sabías que no te quería. Sólo admítelo y madura, bonita. Libérame de ti, vamos, hazlo, pero también aleja de mí tu mala vibra. Es cuanto…

4/10/12

Yo te conozco, sé lo que piensas (10)

Para ti mi cuerpo es un hotel. Y yo qué vergüenza quiero que lo sea. Regresa. Atraviesa el océano. Prometo dejar en la entrada tanto miedo, tanto recato, tanta prudencia, tanto decoro. La puerta del cuarto estará abierta. Llega de noche, tus mejores horas. ¿Ves la luz filtrarse por la puerta? Es el resplandor de mi piel, que celebra por adelantado el encuentro.
(…)
(…)
(…)
No. Quédate. Mejor no regreses. Olvidé que en mis huesos, en mi mente y en mis entrañas, cuando se trata de ti, todavía es temporada baja.