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23/3/17

“Antítesis”

Yo que soy yo
tú que eres tú
¡cómo nos olvidamos 
de acordarnos juntos!
Yo que soy tú
tú que eres yo
¡cómo nos acordamos
de olvidarnos juntos!
Nosotros que no somos
ni tú ni yo
¡cómo vamos buscándonos
sin encontrarnos nunca!

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Manuel Rueda (República Dominicana)

19/1/17

:) La bruja Churre Churre

Agréguenle música, tono de misterio o sorpresa, háganlo ópera, bailen mientras lo recitan y disfruten junto a los pequeños de la casa o la clase este poema de Alejandra Erbiti (Argentina) publicado en su libro Estoy creciendo. El libro de mis primeros logros (LatinBooks, 2009, p. 14).


19/10/16

Estados de ánimo (Benedetti)

Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,

a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires...
te mires al mirarme.

3/11/15

El regreso (Perales, 1998)

Y frente al cielo
vi desnudarse al chopo tantas veces.
Impúdico.
Bucólico…

Y oí gritar al ciervo en la berrea.
Y tuve un perro.
Y un mar de piedras.
Y un sol de invierno...

30/5/14

XXX Premio Mundial de Poesía Nósside

Reproducimos esta notita que nos hiciera llegar la delegación dominicana del Premio Nósside de Poesía:

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Gentiles amigos, medios y estimados poetas, el 30 de junio es el plazo para la inscripción al XXX Premio Mundial Nósside.
Después de haber leído el Reglamento 2014, se puede participar enviando por email a nossidemondiale@gmail.com la ficha de inscripción llena y una sola poesía - inédita y nunca antes premiada, con menos de 30 versos, en una de las cinco lenguas oficiales (italiano, español, inglés, portugués y francés) o en cualquier otra lengua del mundo junto con la versión en una de las cinco lenguas oficiales.
Este punto es muy importante para el proyecto cultural del Nósside. Significa que un poeta que escribe en una lengua originaria puede participar con un poema en su lengua nativa y poner al lado la versión en lengua española. Estará así más en sintonía con el proyecto cultural y con el espíritu del Premio Nósside.
La Poesía podrá ser escrita, en vídeo o en música (canción).

31/3/14

Octavio Paz sobre la poesía

«Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía».

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La otra voz, 1989

15/3/14

Roger Wolfe

Es tarde ya en la noche
y la playa está desierta.
Rompe el mar
sobre las rocas.
Un aire cálido,
espeso de salitre
y de recuerdos,

me baña la cabeza.
Cierro los ojos.
Inhalo.
Me dejo llevar.
Y luego pienso,
como casi siempre
que me pasan estas cosas,
en Proust.
Pero no he leído
a Proust.

Qué importa.
La vida es bella.
Quién necesita
a Proust.


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Mensajes en botellas rotas (1996)

24/10/13

Hipocresía (Yalo)

Realizaré un ejercicio 
de amabilidad por unos meses.
Seré simpática.
Tomaré el teléfono.
Sonreiré a quien me pase por el lado.
Saludaré a los vecinos
y a los compañeros de trabajo
con un
«buen día» no ensayado.
Pintaré de blanco
los pensamientos 
macabros que inundan mi mente.
Ejercitaré la empatía.
Responderé los correos.
Hablaré más.
Conversaré más.
Miraré a los ojos.
Mostraré interés.

Compartiré las barras 

de chocolate y algunos libros.
Aceptaré invitaciones.
Probaré ser feliz.

Si resulta, prometo ser
hipócrita de por vida...

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P.D.: Ciertas restricciones aplican. 

18/10/13

Alegría de la mañana blanca (Pedro Mir)

¿Fiesta? La de tus ojos.
¿Parranda? La de tu cara.
Felicidad y alegría.
¡Triunfo de las nubes blancas!
Conviérteme todo en besos
para estamparme en tu cara. 
 

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Fragmento

16/1/13

Guárdame el tiempo (Carilda Oliver, Cuba)

Se nos quedaron muchas cosas sin hablar, 
necesitamos una cita, 
porque
¿a quién le doy tantas caricias
que sobraron,
aquellas que olvidé ponerte sobre el pecho? 
¿A quién le cuento
que he planchado, creyendo que era tela,
tu perfil de muchacho?

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Fragmento

6/11/12

El cómplice (Borges)

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Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos. 
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta. 
Me engañan y yo debo ser la mentira. 
Me incendian y yo debo ser el infierno. 
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo. 
Mi alimento es todas las cosas. 
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo. 
Debo justificar lo que me hiere. 
No importa mi ventura o mi desventura. 
Soy el poeta.

14/10/12

“Lápida circa y otros epitafios de la torre abolida”

Aunque publica desde 1973 (Oficio de post-muerte), el primer libro que nos acercó a la obra literaria del dominicano Alexis Gómez Rosa fue, hace poco tiempo, Si Dios quiere y otros versos por encargo (Premio Anual de Poesía Salomé Ureña de Henríquez 1991).

Para entonces fue una sorpresa descubrir el estilo desenfadado con que Alexis, ahora de 57 años y radicado en Nueva York, se refiere a los personajes de sus versos, a sus amigos, a su familia, incluso a las instituciones publicas del país. Igual los ensalza como los ataca, critica o manda recados. 
Para él la poesía no respeta nombres, rangos o sentimientos. Es social, es personal, es medalaganaria, es liberal, es cotidianidad, es postguerra, es lenguaje, es él mismo…

Tampoco es común que un poeta reconozca tantos defectos personales es sus escritos y se sienta, como él, orgulloso de poseerlos. Es como si Alexis les sacara partido a sus borracheras, a sus noches de cama, a su glotonería y a su ¿confesa? inestabilidad emocional. ¿Desbocado y chabacano a veces, le han tildado? Pero con una imaginación irreprochablemente inmensa, única. Más tarde nos enteraríamos de que, antes de ser el Pluralismo un movimiento, Alexis ya usaba pentagramas musicales y geometría lírica como excusa para explotar y soltar tantos sentimientos.

Y luego Diógenes Céspedes lo definiría como «el único de los poetas de posguerra que vive continuamente en un estado poético. Hasta en su vida personal cotidiana él es todo un esbozo de un futuro poema».


La ironía que se cuela entre los versos, la forma abrupta de cortar las frases para reírse de sí mismo o hacer un comentario al margen y el relajo serio de sus denuncias nos recuerda, con permiso del lector, al también escritor dominicano Pedro Antonio Valdez cuando dice -refiriéndose a sus cuentos cortos- que le encanta torturar al lector, desafiarlo, que «sienta que acaban de darle un golpe de estado», que sienta «que acaban de metérselo frío».

No sabemos si a Alexis también le gusta torturar al lector. Pero lo hace.

Ahora que nos toca leer Lápida circa y otros epitafios de la torre abolida (2004), hay que admitir que los años no lo han curado. En esta ocasión Alexis se atrevió a jugar con la muerte de personajes destacados de las letras y la sociedad dominicana y lo que, según él, como único lapidario, serían los epitafios adecuados para cada uno de los elegidos.

Combinando nombres con títulos de libros, experiencias personales y críticas abiertas, el libro es, como dice el poeta José Mármol en el prólogo: «La galería funeraria por excelencia de la cultura dominicana de los últimos tiempos».

Vivos o muertos, poetas, artistas plásticos, críticos de arte y hasta los chinos de Bonao no escaparon al humor del poeta nacido en Santo Domingo en 1950. No falta en cada epitafio el poco de "crueldad" que ha hecho famoso al autor: la burla con gracia, el localismo, el sarcasmo bien llevado. Recursos que, lejos de justificar una desmedida pasión por lo malo, lo incorrecto y la glotonería que lo caracterizan, hacen que el lector disfrute la obra y pase rápido los 88 epitafios. Es que además son cortitos. El más largo, dedicado a José del Carmen Vallejo, apenas alcanza 17 líneas.

Comienza con el poeta Domingo Moreno Jiménez y termina con Rita Indiana Hernández. Se mete con nombres sonoros y otros no tanto. Eso, al menos, cree el lector, que deduce que Alexis los conoce a todos muy bien. Porque al final sus breves epitafios son biografías minúsculas que obligan al lector a ubicar un diccionario o investigar en Internet para continuar la lectura. Las figuras literarias más recurrentes, aquí, importan poco. El lector se concentra en los calificativos, en los versos libres, en las líneas de una palabra…

Algunos tienen la suerte de ser «insigne dramaturgo», «benemérito», «eminente sociólogo» o «el más grande libre pensador post-Trujillo». A otros les toca ser «rebelde y crítico aún después de muerto», «aguerrido, cínico y culebro», «…maricón, pero además iluso, soñando singar extraterrestres». ¿Quiénes son? Que lo descubra el lector y condene su atrevimiento.

Poco le importa al autor que el aludido se ofenda:

Murió un negro,
murió un poeta negro.

Entonces, no ha muerto nadie.
Repito: no ha muerto nadie.

Si se llama Adrián Javier,
es un error del destino.

Una vez terminados sus mensajes lapidarios, Alexis aprovecha las últimas páginas del libro para, una vez más, dejar escrita su visión de que «definitivamente el mundo está enfermo», una burla a la sociedad dominicana echa poesía y que describe en el número uno de los Sermones del Cristo de Bayaguana:

Es como si el mar se desatara
en miles de huracanes babosos;
y la tierra, resquebrajada,
con voz de terremoto
soltara de sus grietas bulímicas
una epidemia terrible de cobras,
alacranes y viudas negras,
que se instalarán en el Palacio Nacional
y en las oficinas públicas; en los bancos
comerciales y en el sistema financiero;
en las Cámaras de Senadores
y Disputados: esa encorbatada
jauría de rufianes que al ladrar,
terminan chapándose el trasero
.

Sus palabras confirman su condición de crítico generacional:

Sin embargo en esta fecha noto
que la iglesia ha vuelto a ser
cueva de ladrones, y la bondad
y el sacrificio, divisa
del idiota y el pendejo.

Sus ojos de borracho no inspiran, es verdad. Es su pluma la que da la cara por él. En esta obra, Alexis no le hace honor a la poesía rebuscada, a los versos inspiradores. La geometría y las formas pictóricas del Pluralismo tienen otros matices ahora. ¿Cierra esta obra, ciertamente, como insinúa Mármol, un ciclo de poesía escatológica en el autor, su pentagrama musical, sus pluralemas? Ya lo sabremos.

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2007
Corrientes Poéticas Dominicanas (Let-713)
Maestría en Lengua y Literatura (UASD)
Práctica para el profesor Nan Chevalier

 

10/6/12

Odio (Roger Wolfe)

Me faltan algunos odios todavía.
Estoy seguro de que existen.
Céline

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el locutor deportivo
de la radio del vecino
esos domingos por la tarde.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el macaco de uniforme
que sentencia –arma
al cinto- que el semáforo
no estaba en ámbar, sino en rojo.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el cívico paleto
vestido de payaso
que te dice
que no se permiten perros
en el parque.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con la gente que choca contigo
por la calle
cuando vas cargado
con las bolsas de la compra
o un bidón de queroseno
para una estufa
que en cualquier caso
no funciona.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con los automovilistas
cuando pisas un paso de peatones
y aceleran.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el neandertal en cuyas manos
alguien ha puesto
ese taladro de percusión.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
cuando le dejas un libro a alguien
y te lo devuelve en edición fascicular.

El odio es una edición crítica
de Góngora.

El odio son las campanas
de la iglesia
en mañanas de resaca.

El odio es la familia.

El odio es un cajero
que se niega a darte más billetes
por imposibilidad transitoria
de comunicación con la central.

El odio es una abogada
de oficio
aliándose con el representante
de la ley
a las ocho de la mañana
en una comisaría
mientras sufres un ataque
de hipotermia.

El odio es una úlcera
en un atasco.

El odio son las palomitas
en el cine.

El odio es un cenicero
atestado de cáscaras de pipa.

El odio es un teléfono.

El odio es preguntar por un teléfono
y que te digan que no hay.

El odio es una visita
no solicitada.

El odio es un flautista
aficionado.

El odio
en estado puro
es retroactivo
personal
e intransferible.

El odio es que un estúpido
no entienda
tu incomprensión,
tu estupidez.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con este poema
si tu pluma
valiera
su pistola.

17/5/12

Yo te conozco, sé lo que piensas (8)

Qué sabes tú de penas, poeta. Qué sabes de reciprocidades si eres tú quien da, quien ofrece, quien se entrega en nombre de esas cuatro letras que forman la palabra amor. Amas tanto, te entregas tanto, te empeñas tanto en bien amar que no dejas lugar a los reproches. ¿Cómo encontrar, así, el motivo perfecto que me obligue a odiarte? “¡Qué gran estorbo, los sentimientos!”. Pero ella, la Poniatowska, ni siquiera ella, que lo escribió, tiene idea de lo que significa esa exclamación. Tú si lo sabes. Lo sabes y los descartas, a los sentimientos, como a indeseables moscas que se afanan en robar esa miel que no tienes, esa miel que nadie sabe que no tienes.
Porque amas a morir, poeta. Te concentras tanto en amar que poco te importa cuánto se te ame. Porque tú, que tanto das, que tanto entregas, no te dejas querer. No dejas que nadie te ame en la misma medida que amas tú. La ventaja de amar así, de entregarse así, de no permitir que te amen igual, leo en tu brillante cabecita, es que poco te importan los despojos que, a tu antojo, vas dejando en tu existir”. 

6/5/12

Pour Toi (Pedro Mir)

Estoy de ti florecido
como los tiestos de rosas,
estoy de ti floreciendo
de tus cosas...
Menudo limo de amores
abona mis noches tuyas
y me florecen de sueños
como los cielos de luna...
Como tú mido los pasos
y la distancia es más corta,
hablo en tu idioma de amor
y me comprenden las rosas...
Es que ya estoy florecido.
Es que ya estoy floreciendo
de tus cosas.

26/3/12

Te borraré con una esponja de vinagre... (Carilda Oliver, Cuba)


Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o con un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

21/3/12

Sabines y el tedio de todos los días

Pasa el lunes y pasa el martes
y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
y otra vez el lunes y el martes
y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
dormir,
la estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
aturdido,
la vida pasando como estas palabras.
lunes, martes, miércoles,
enero, febrero, diciembre, otro año, otro año, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la conciencia,
entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.

Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,
con el corazón vacío,
con la memoria como una ventana hacia la obscuridad,
y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en dónde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?

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Pasa el lunes (fragmento), Jaime Sabines

23/1/12

(...)

"Si hubiese aprendido a leer, hubiera sido poeta".
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Jesús Medina, agricultor de Guayuyal, un campito de San Juan.

24/7/11

La poesía de hoy

El sinoficio del profesor llevó al aula una lista de más de 300 obras de poetas dominicanos. ¿Hay tantas, pensé? Uf. Mínimo, léanse 50, dijo. Todos los caminos conducían a un solo lugar de la Zona Colonial (legendario y entrado en años) y allí nos fuimos Yulen y yo, disciplinadas, locas por conocerlos, por leerlos. A los muertos y a los vivos, a los que escribieron sus poemas y a los que se los dictaron. El lugar olía a humedad y ellas, como siempre, se quedaron sentadas, respondieron sin reír el saludo y nos dejaron escudriñar los estantes hasta que decidimos, más que por pedir ayuda con los títulos, entablar conversación con tan reconocida figura del mundo editorial local. Ella se asombró de todos los títulos que debíamos buscar y nos advirtió que muchas de esas obras sólo se encontraban en bibliotecas viejas y que otras apenas las conocía.
Y díganos, preguntamos Yulen y yo, de indiscretas, ¿lee poesía, cuál es su poeta favorito?
–Ahora casi no leo –confesó.
Y agregó con una mueca:
–No me gustan los poemas de ahora. Ni siquiera riman…