Mostrando entradas con la etiqueta poetas argentinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poetas argentinos. Mostrar todas las entradas

19/11/14

Y así...

«Se vive a los gritos. Se habla a los gritos. Se sueña a los gritos. Incluso se piensa a los gritos. Cuando se debe decir algo importante, se hace silencio».
----
Mariano Torrent
Apotegmas en el desierto, 2014

19/12/13

Un poema hiriente de Oliverio Girondo

Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

6/11/12

El cómplice (Borges)

-----
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos. 
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta. 
Me engañan y yo debo ser la mentira. 
Me incendian y yo debo ser el infierno. 
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo. 
Mi alimento es todas las cosas. 
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo. 
Debo justificar lo que me hiere. 
No importa mi ventura o mi desventura. 
Soy el poeta.