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8/12/15

Sacha Tebó: puras líneas

La esperada retrospectiva del maestro haitiano Sacha Tebó, que incluye una significativa colección de obras trabajadas con la técnica de la encáustica, estará abierta al público hasta el 31 de enero de 2016 en el Centro León.


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Yaniris López
Santiago
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Nada más asoma el nombre de Sacha Tebó a la cabeza y una secuencia de líneas, paisajes y cabelleras al viento cobra vida en la pantalla del pensamiento.
Eso, y caseríos que descansan en la falda de la montaña y en las laderas de las crines de caballo; caballos que trotan, vuelan o descansan y todo insinuado con una, dos o tres líneas; puras líneas que dibujan los gráciles movimientos de la alegría corporal humana o la bucólica cotidianidad de las costas de un Caribe que el artista eternizó en dibujos, pinturas y esculturas.
Esas líneas del pintor, arquitecto y ecologista nacido en Puerto Príncipe en 1934 y fallecido en Santiago de los Caballeros en 2004 son las protagonistas de la retrospectiva La Ligne, abierta al público en la sala de exposiciones temporales del Centro León hasta el 31 de enero de 2016.
  Las curadoras de la muestra, Sarah Hermann y Blanca Mejía, destacan ese interés de Tebó por conocer y reconocer la realidad histórica y cultural caribeña.
“Desde sus preocupaciones en torno a la formación de las naciones caribeñas, sus maneras de interacción y contactos, hasta temáticas de carácter filosófico sobre los posibles diálogos insulares, llenaron su obra desde momentos muy tempranos”, señalan.
s/f. Montañas. Encáustica (pigmentos y cera de abejas sobre papel).
Y valoran de manera especial su creación de una cartografía emotiva de la isla, sus paisajes y personas cuando escriben que durante su trayectoria artística Tebó realizó piezas que expresan el contenido dual aunque no antagónico de los mares que nos circundan.
“Así, visualizó a la mujer como isla, como mar y barca que traslada seguros a los individuos; al caballo como reflexión de lo viril, pero a la vez como referencia de la tierra y el arraigo de los seres insulares”.


Conceptos
Las obras se exponen basadas en un proyecto curatorial que no las distingue de forma cronológica, sino por conceptos: para pensar y actuar en el Caribe, para cabalgar en el mar, para volar a ras, para trascender, isla y línea.
Bahoruco. 1994. Encáustica (pigmentos y cera de abejas sobre lienzo).
“El trabajo de Sacha hace referencia a las raíces del Caribe y es una búsqueda contante a ese entendimiento de lo que somos: uno y múltiple a la vez; un espacio que tiene en común el mar y el Sol. Él, constantemente, los buscaba y los llevaba a su obra y eso lo ves en el color, en los trazos, en las líneas, en los detalles y en cada uno de los ámbitos”, explica María Belissa Ramírez, coordinadora de Educación del Centro León.
Estos ámbitos, dice Ramírez, cuentan parte de su trayectoria conceptual y artística pero con un eje vinculante con todas las obras: Sugar, una instalación que trabaja distintos temas de la realidad caribeña: colonización, producción de azúcar y migraciones. Excepto tres, todas las pinturas fueron realizadas usando la encáustica, una técnica milenaria que utiliza cera de abeja y otras resinas para aglutinar el color y de la que Tebó fue un gran representante.
Cabalgando en el mar I. Sin fecha. Escultura en plancha de cobre.
“Cuando pensamos en una pintura pensamos en un pincel, en óleo o acrílica, pero Sacha trabajó con espátula. Cada pigmento era formado por él de manera natural tiñendo la cera, y creando estas obras únicas”, expresa Ramírez.


UN ARTISTA QUE UNE MITO Y UTOPÍA
La Ligne es una de las exposiciones más esperadas del año. Las obras seleccionadas por el Centro León (65 piezas), muchas de ellas inéditas, ofrecen una experiencia onírica a los admiradores del artista haitiano. Es un deleite acercarse a la pared y observar las inflexiones de sus trazos, adivinarle el pigmento usado en los colores y formar parte de las lecturas pictóricas de su amado Caribe.
La mujer, los caballos, las aves y los paisajes marinos son temas recurrentes en la obra de Sacha Tebó.
Como dice el escritor y crítico de arte dominicano Carlos Francisco Elías (Cuchi), uno de los principales estudiosos de la obra de Tebó: “La perdurabilidad de la obra de Sacha Tebó debe buscarse en el sentido de lo contemporáneo, justamente cuando el drama de la humanidad pide a gritos un amplio espíritu ecumenista, para que el futuro inmediato augure la posibilidad de un sueño armónico: de este modo Sachá Tebó une mito y utopía, sin rubores a lamentar”. (Sacha Tebó. Obras 1980-2004).



Damas y gansos. 1989. Encáustica.


Una de las piezas de “Parque de esculturas”. 2003. Aluminio y yeso.


Cinco mujeres. Encáustica (pigmentos y cera de abejas sobre lienzo).



Sol Soleil. 1986. Encáustica (pigmentos y cera de abejas sobre lienzo adherido a cartón).



Sugar. 2003. Madera, metal y sacos de aserrín. 169 x 160 x 440 cm.






Camino a Vicente Noble. 2000. Bronce fundido.


Una de las piezas de “Parque de esculturas”. 2003. Aluminio y yeso

25/8/09

Myrna Guerrero: "Volví a mi vocación primera"


Yaniris López
Ventana/Listín Diario
Sábado 22 de agosto, 2009

Santo Domingo.- Para los más jóvenes, la muestra ha resultado una grata sorpresa. Myrna Guerrero, una de las más reconocidas historiadoras y críticas de arte del país, presenta su séptima individual. No lo hacía en el país desde 1995, y desde 1988 en Santo Domingo. Por eso, y pese a tomar parte en algunas colectivas, muchos pensaban que toda su vida giraba en torno a la investigación artística, la crítica, la enseñanza y la gestión cultural. Recuperar esa faceta de la que nunca se ha desprendido, compartir con el público sus creaciones más recientes y sentir que con su arte ayuda a crear conciencia sobre los males sociales que afectan al país, motivó a Myrna a retomar la producción artística. El regreso lo hizo con “Tramas”, una muestra de 16 pinturas y tres instalaciones, abierta hasta el 4 de septiembre en la Quinta Dominica (Zona Colonial) y donde la artista exhibe su lado más social, crítico y personal. Todo junto.

Huellas y tramas
Su última producción, para deleite de quienes la conocen, tiene un poco que ver con sus inicios. Egresada de la primera promoción de la escuela de Artes de APEC (entonces Escuela del Instituto de Estudios Superiores), Guerrero logró una beca del gobierno francés para hacer una especialización en pintura en Francia, en la escuela de arte Luminy, en Marsella, y allí aprovechó para hacer una licenciatura en Historia del Arte, una carrera que aún no se impartía en el país. Eso ocurrió entre 1973 y 1977. Al regresar se dedicó a la enseñanza, en el área de historia del arte, y a la producción artística.

Su muestra inicial, en 1981, llamada “Digitales”, recogía impresiones sobre papel de sus propias huellas digitales, a las que agregaba fragmentos que, pese a formar una obra abstracta, muchos asociaban con un contenido erótico, insinuaciones que, más adelante, en 1983, marcarían su segunda individual: Erótica.
Llegaron más. Y también llegaron otros compromisos que la alejaron de la producción, como dirigir el suplemento cultural del periódico El Caribe en 1996, dedicarse de lleno a la crítica de arte y a la investigación y la gestión cultural, y a formar parte del equipo que daría vida a los primeros años del Centro León, en Santiago.
Para finales del 2004, dice Myrna, “tomé la decisión drástica de dejar esos trabajos para volver a Santo Domingo y retomar mi producción artística”. Para muchos, fue una sorpresa, admite, una locura. “Dejar un trabajo seguro y bien pagado para retomar una producción que no hacía desde 10 años era como un salto al vacío. Y así fue, vine a principios del 2005 y logré un espacio para instalar un taller”.

Cambios
“Me dije que no podía seguir haciendo lo mismo -diez años es una generación-; la sociedad ha cambiado, Myrna ha cambiado. Y no tenía prisa.
Seguí trabajando y lo hice a partir de mí. No voy a buscar fuera, dije, vamos a iniciar esta nueva producción dentro de mí, voy a buscar mis propios sentimientos, mi propia identidad”, dice Guerrero.
La identidad, para ella, es el soporte de todo, es la estructura.
“Entonces comencé a hacer unos ensayos que eran simplemente líneas entrecruzadas, como si fueran estructuras, y pictóricas. Un buen día, me dije: pero son tramas, lo que estoy haciendo son tramas”. Y decidió basar en ese concepto la individual. Las veía por todas partes. A las tramas soporte y estructura, que aluden a su interior, se unieron las tramas en forma de ataduras que emergen del exterior. Surgieron las tramas externas y con ellas llegaron las series: Serie de la Memoria para delatar sus más recónditas aspiraciones; la Serie Ecológica para alertar sobre el daño al medio ambiente con obras como “Se nos muere el Ozama” y “Elegía a Los Haitises”; la Serie de la Violencia, con sus tramas del poder y del consumo que dejan entrever un marcado contenido de género, y tres instalaciones que recogen toda la temática.
Usó de nuevo sus huellas -aquí vuelve a lo digital-, su cuerpo, la soga y otros elementos extrapictóricos y con la ayuda del acrílico, el óleo en barra, las incisiones y el collage logró crear matices parecidos y distintos a la vez, en los que cada historia se explica por sí sola.

Tejidos
La recuperación de memorias, dice Myrna, fue también fundamental en esta muestra.
“Con el tejido en el centro de las tramas busco recuperar la memoria de la tradición de la cestería tradicional dominicana, labor realizada principalmente por manos de mujer, así como también de antiguos porta vasos que acostumbrábamos hacer antaño.
Si duelen, si al ver la muestra el espectador nota que los temas “son fuertes y tal vez crudos”, Myrna dice que no fue intencional.
“Es lo que está pasando, yo no estoy inventando nada. Recojo lo que está pasando y lo llevo al lienzo. Estos son los cambios que se han operado dentro de mí en estos años.
Mi obra anterior había sido muy interna, pero en estos 10 años me he involucrado más con el exterior, me he hecho más sensible a lo que nos ocurre, a lo que nos toca”.
En ese cambio tiene mucho que ver su trabajo como voluntaria del programa “Servir”, de los frailes jesuitas, el taller de creatividad que imparte a profesoras que laboran en guarderías de algunos barrios marginados de la ciudad, las clases de teología que toma desde hace un tiempo y su criterio sobre el gran poder transformador de las artes.
“El arte es un instrumento formidable para mejorar la calidad de vida, porque desarrolla la sensibilidad, pero al mismo tiempo el arte es un instrumento que puede ayudar a pensar y a concienciar”, considera Myrna.
Al respecto, Danilo de los Santos, curador de la muestra, señala en el catálogo de la exposición: “La de esta artista mujer no es una protesta demagógica sino contrariamente, un desahogo de atención verdadero y valedero”.

INSTALACIÓN Y ACTIVIDADES
Durante los días de exposición de “Tramas”, Myrna recolectó agua de lluvia y la conservó en tubos con etiquetas que registraban la fecha en que fue recolectada. La idea, escribe la artista, es que los visitantes tomen un tubo y lo conserven en un lugar visible para “tomar conciencia de que si continuamos destruyendo nuestros bosques llegará un día en que no lloverá más y el agua de este tubo de ensayo será el recuerdo de nuestro accionar…”.