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-¡Lunaaaaaaaaaa!, ¿dónde encontraste ésto?
Mis ojos no lo podían creer. Tengo todos los años del mundo comprando libros en la Librería Luna, en la Zona Colonial, y no fue hasta ayer cuando mis ojos se detuvieron en el primer estante de la derecha que atraviesa la librería del siempre gentil y dispuesto Luis Luna. Allí, parados verticalmente desde hacía muchos años, como pude apreciar, estaba la colección completa de la serie "Misterios" de la escritora inglesa Enid Blyton. Sí, la misma que aparece entre Memín y Kalimán en el banner de arriba, la culpable de que estudiara esta mojiganga de carrera, la que aprecio mucho de a ratos.
-Pues... eh... hace tiempo -dice Luna.
-Mierrrdaaaa. ¿Y en cuánto me la dejas? -pregunto yo.
-¿Cuántos libros? -responde Luna.
Yo lo miro. El no entendía. Los quería todos. Todos. Los 20 libros. Dieciocho de "Misterios" y otros dos de la serie "Aventuras". Si había repetido hasta el cansancio cada libro del Club de los Cinco y el Club de los Siete Secretos, ¿cómo iba a conformarme con dos o tres de la serie que me faltaba? En cuanto a imaginación se refiere, a esa tipa sólo se le puede poner al lado -y no muy junto- otra inglesa: J.K. Rowling. El niño o adolescente que lee uno de sus libros siempre será un lector empedernido, siempre amará la lectura. Salvo la inspiración periodística, tengo mucho que agradecerle a esta señora, mucho.
Los compré. Y luego le comenté a Yulendys, otra ratona de biblioteca, pero más loca que yo:
-Creo que él piensa que acaba de quitarse un gran peso de encima.
Luna no se daba cuenta de que la que había encontrado un tesoro era yo...