1/3/11

Twitteratura

Concurso de literatura en la red social Twitter. Nuevas narraciones en 140 caracteres.

El 14 de marzo a las 10:00 a.m. (hora argentina) se desarrollará el concurso de literatura en redes sociales Twitteratura. Organizado e impulsado por la plataforma cultural iberoamericana hipermedula.org, formará parte del Festival Kosmópolis organizado por el CCC Barcelona.
El concurso, que durará 12 horas, prevé una instancia de preselección del material recibido y luego un jurado determinará quién será el ganador que se lleve el iPad designado como premio.
Para el cierre y premiación se realizará un evento a través de la Anilla Cultural que conectará en forma simultánea artistas de Estaña, Chile, Colombia, Brasil y Argentina, quienes intervendrán las micronarrativas participantes y las convertirán a formatos multimediales.

Más información en:
Hipermedula.org

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21/2/11

¿Por qué te entregas? (Anthony Ríos)

¿Por qué jugar con sentimientos
si no sientes nada?
¿Por qué esa entrega de tu cuerpo
flor de madrugada?
¿Por qué la llave de tu cama
no aparece ahora?
¿Por qué te muestras fría y esquiva
después que enamoras? 

¿Por qué te entregas?
Si no sientes el amor
¿por qué te entregas?
Si para ti no hay ilusión
¿por qué te entregas?
Llenando de esperanzas
cualquier noche
en un derroche de caricias,
de pasión... 

¿Por qué te entregas?
Sin importarte hacer sufrir
¿por qué te entregas?
Para después volar, partir
¿por qué te entregas? 
Sin importarte nunca
los despojos que, a tu antojo,
vas dejando en tu existir... 

¿Por qué no habrás pensando
nunca que los otros sienten?
Será que las penas de otros
sólo te divierten. 
¿Por qué no habrás tomado en cuenta
que existe un mañana
que espera detrás de la puerta
y todo te reclama?

¿Por qué te entregas?
Si no sientes el amor
¿por qué te entregas?
Si para ti no hay ilusión
¿por qué te entregas?

Llenando de esperanzas
cualquier noche
en un derroche de caricias,
de pasión...
¿Por qué te entregas?
Sin importarte hacer sufrir
¿por qué te entregas?
Para después volar, partir
¿por qué te entregas?
Sin importarte nunca 
los despojos que, a tu antojo, 
vas dejando en tu existir... 

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17/2/11

Leer y pensar (1)

"... muchas personas sólo leen para no tener que pensar."

Uy. La frase es del novelista y ensayista francés André Maurois (1885-1967). Yo no sé si es bueno o malo eso, preferir leer para no pensar. Me gusta interpretarlo de otro modo: si muchos leemos para no pensar (claro que estoy en ese grupo, ejem) y los escritores nos hacen el favor de llenar nuestras cabezas con sus creaciones (incluidos sus complejos e incomprensiones personales), ¿aceptarían ellos, los escritores, pagar las consecuencias de los posibles trastornos y enfermedades que nos podrían causar –y que de hecho nos causan, vaya– sus escritos? ¿Aceptarían pagar una indemnización a nuestro favor si no nos gustan sus finales, si nos enamoramos de un personaje que muere al final de la trama o si discrepamos de las concepciones que pusieron dentro nuestro? 
Lo pensarían dos veces antes de publicar, los pobres. Las secuelas, buenas y malas, preferiblemente malas para el caso que nos ocupa, serán el resultado de una lectura fácilmente comprobable (recuerden que para eso leemos, para no pensar) y por tanto (seamos más crueles) resultaría sencillo dar con el “culpable intelectual” de los padecimientos de la víctima, es decir, del lector.
Quienes la llevarían peor son los autores de relatos. Mientras más breve el relato, mayor la indemnización, por haber provocado el desorden emocional más rápido, a veces con una mísera palabra o frase. La muerte por relatos sería como recibir un tiro o un ataque cardíaco; mientras que la muerte causada por novelas podría ser comparada con envenenamiento o con el padecimiento de algún tipo de cáncer de esos que se toman su tiempo para matar. La poesía, por tratarse de un género cuya lectura y asimilación dependen del humor de las hormonas y sus efectos varían según el tono y el cansancio con que se lea, gozaría de alguna especie de amnistía. Los demás géneros, habría que ver.
Yo demandaría a muchos autores. A muchísimos. Comenzaría con el autor (dicen que Eduardo Barrios) de uno de los primeros libros que me hizo llorar, que leí en la adolescencia y que jamás he vuelto a ver en librería y biblioteca alguna: El niño que enloqueció de amor…

26/1/11

Miller, Premio Nacional de Literatura 2011

La poeta, novelista, educadora y crítica de arte Jeannette Miller ganó hoy el Premio Nacional de Literatura 2011 y se convierte en la tercera mujer que alcanza el galardón que otorgan desde 1990 la Fundación Corripio y el Ministerio de Cultura. Hilma Contreras, cuentista (2002) y María Ugarte (2006) han recibido el premio.

21/12/10

¿Son tímidos los escritores dominicanos?

EL DIRECTOR EJECUTIVO DE LA FUNDACIÓN CORRIPIO DICE QUE HAY UN EXCESO DE PUDOR EN LOS ESCRITORES LOCALES QUE NO LES AYUDA A PROMOCIONAR SUS OBRAS

Y.López
Santo Domingo
Los escritores locales no ayudan mucho en la difusión de sus obras. Son tímidos, hay un exceso de pudor que les impide promover sus creaciones. A duras penas se consigue que participen en uno que otro programa televisivo o radial.
Lo dice el escritor, músico, historiador y ensayista Jacinto Gimbernard Pellerano, director ejecutivo de la Fundación Corripio, institución que ha editado parte de las más valoradas colecciones de libros escritos por dominicanos.
Gimbernard destaca que eso no ocurre fuera del país, donde se ve que los ganadores de premios internacionales viajan muchísimo para promover sus obras, aunque admite que existe una maquinaria detrás de la promoción que incluye a los autores y que es determinante en la venta de los libros.
"Yo creo que hay tal vez un exceso de pudor en los autores dominicanos que les impide promover sus obras, ir a la televisión, a la radio, hacer charlas acerca de sus libros. No quieren hablar de ello, dicen que otros deben decirlo, no ellos mismos. Yo mismo no me escapo de eso, no me gusta hablar de mis libros”, explica Gimbernard.

Algunos podrían considerar que se trata de soberbia y no de timidez, más si se toma en cuenta lo difícil que resulta para los comunicadores sociales (sólo por colocar un ejemplo conocido) convencer a los autores e intelectuales locales más reconocidos para que participen o colaboren en debates que serán publicados en la prensa. Muchos de ellos, de hecho, son considerados prepotentes e inaccesibles.“No. Estoy seguro que no”, responde Gimbernard. “Es exactamente lo contrario. He tratado a algunos de los escritores importantes de aquí y les resulta difícil hacer sus cosas, explicar su obra. Dicen ya escribí el libro, lo terminé y lo entregué a la editora, ellos sabrán (las editoras) cuándo lo publicarán y qué hacer con eso. No es por orgullo, como escritor simplemente hago lo que puedo con mi creación, encima no me voy a poner a decir que soy una maravilla, que ese libro es muy bueno”.
En ese aspecto, señala Gimbernard, hacen falta suplementos literarios que, como Isla Abierta, daban a conocer y explicaban las creaciones de los escritores criollos.

Y sigue: “José Alcántara Almánzar, por ejemplo, tiene una postura muy humilde. Yo recuerdo que Pedro Mir, en una ocasión que estábamos juntos en Marbella, me contaba de que cuando él terminaba una obra era un pedazo de su alma que estaba entregando y que cómo él iba a decir que su alma era buena, o que su alma era valiosa. Eso es lo que pasaba. Yo creo que hay un exceso de pudor en eso. Yo no critico a quienes se van de boca, que los hay, pero en nuestro caso sucede que parece que hay mucha timidez en la promoción y eso a nosotros nos cuesta trabajo, porque los autores de los libros que publicamos no quieren involucrarse en una promoción, apenas uno consigue que vayan allí y que digan algo, y lo hacen con timidez”.

Mejor mecanismo de distribución
Aunque los libros que edita la Fundación Corripio se colocan en las librerías locales, Jacinto Gimbernard dice que no existe un mecanismo efectivo que permita la difusión y distribución en el país y en el extranjero.
“Nos hace falta un mecanismo de mercadeo para seguir publicando libros porque hay una inversión enorme en volúmenes. Nosotros no sólo imprimimos los libros, también les pagamos a los autores, el proceso es costoso, y por eso estamos dándoles vueltas a la cabeza, para encontrar un mecanismo para difundir y mercadear los libros aquí y afuera”.
En su experiencia como embajador y miembro del cuerpo diplomático dominicano en Europa, Gimbernard considera que las embajadas dominicanas tampoco tienen un mecanismo efectivo para distribuir el material que se les manda. Asegura que en ocasiones han encontrado en los locales consulares las cajas de libros sin abrir.
“Necesitamos hacer contacto comercial. Tenemos aquí autores muy valiosos y es una pena que no se conozcan fuera. He oído esa queja, visitando algunos países me han dicho que no tenían idea de que tal escritor es dominicano pero es que debe haber un mecanismo de promoción”.