3/3/14

Ángel Rivera: “El peso y la levedad”

“La magia de la nostalgia”
Inspirada en una obra de Milán Kundera, la muestra es una mezcolanza entre la comunicación visual, la tecnología y la interpretación literaria.

----
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
----
Traducir a un lenguaje visual la concepción filosófica de la existencia plasmada por el escritor checo Milán Kundera en la introducción de su celebrada obra “La insoportable levedad del ser” (1984) es un ambicioso reto. ¿Se imaginan expresar en el mismo retrato el antagonismo del peso y la levedad? ¿Hacer visibles en el mismo espacio la ingravidez de la vida y del pensamiento y la pesada carga que mantiene al ser humano a ras de tierra?
Al artista dominicano Ángel Ricardo Rivera le tomó un año conseguirlo de la mano de recursos que, en conjunto, forman una mezcolanza entre el arte visual, la tecnología, la literatura y las experiencias personales.
Ilustrador, diseñador gráfico, publicista y fotógrafo, si alguna vez Rivera pensó conjugar en un solo trabajo los recursos artísticos de sus múltiples habilidades lo ha conseguido con El Peso y la Levedad, la exposición que inauguró el pasado martes en el sótano del Museo de Arte Moderno (MAM).
Su gran aliada, en este trabajo, ha sido la fotografía intervenida.
“Una fotografía descompuesta; destruida y compuesta a la vez, que se destruye y se construye para conseguir un mensaje específico. El artista está buscando a dónde llegar y es libre de escoger una o varias fotografías hasta conseguir ese mensaje”, lo explica Rivera.

“Coexistencia, peso, levedad” y “Contradicción misteriosa...”
¿Qué muestran los cuadros? Paisajes, cuerpos humanos, cuerpos de agua, nubes, piedras, arena, ramas, aves, suelo, sábanas al aire, danzas... Imágenes, como dice el artista, que por ser cotidianas, personales e íntimas “imprimen lirismo a nuestra trayectoria de vida de un presente indetenible, de un pasado inexistente, sin entrar en teorías de alfabeto o argumentos existenciales. Solo la imagen”.
Imágenes, sigue, “que unas veces son ligeras, etéreas, como la sábana ingrávida, y otras, por el contrario, nos derriban en llanto contra la tierra por su insoportable peso”.

Se vale interpretar
El título de cada obra invita a descifrar su contenido, a interpretar esos conceptos a los que Kundera hace alusión cuando se refiere al peso y a la levedad: “El pensamiento, la carga más pesada”, “A ras de la tierra…”, “El mito del eterno retorno”, “Ausencia absoluta de carga”, “la carga más pesada nos destroza”, “insoportable levedad”.
Una vez inicia el juego visual, los contrastes del discurso son fáciles de comprender: la levedad de la nube que se pasea frente a las paredes macizas de la Catedral Primada; la chichigua que yace desbaratada en el pavimento tras un vuelo de gloria surcando los cielos; el cuerpo tragado por la arena, el ligero torbellino de los tiempos de crisis…
En primer plano: “El pensamiento, la carga más pesada”

¿Cuáles detalles forman parte de la fotografía original y cuáles han sido introducidos? Aunque el observador intentará desenredar la foto, al final no se trata de que la fotografía no parezca intervenida.
“Esto ya no es arte fotográfico, sino comunicación visual. Hay un momento en que la fotografía desaparece y se convierte en comunicación. Lo que menos pretende el artista es ser fotógrafo. Él ha utilizado la fotografía como eje central, pero aquí lo que hay es un discurso formal dirigido, construido con un propósito, que es comunicar”, expresa Rivera.
En esta exposición, dice la crítica de arte e historiadora Sara Hermann, Rivera “compone un mundo de espacios imaginarios donde la certeza de las coordenadas geográficas tiene poca importancia”.
“El lugar cataliza, pero no determina”, escribe la curadora.

Discurso visual

En El Peso y la Levedad, incluso el formato de las obras cumple una función visual: son cuadradas. Catorce de las 15 láminas miden 44 x 44.
Ángel Ricardo Rivera -- Instalación “El peso y la levedad”
“El concepto del cuadrante es interesante. A nivel tecnológico, digital, cuando se representan las imágenes en el media, estas son cuadrantes. Y cuando trabajas con un solo formato le das cierta uniformidad al discurso, porque el hilo conductual de la narrativa se mantiene coherente”, opina Rivera.
La exposición estará abierta al público durante el mes de marzo de martes a domingo, de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.

Perfil
Ángel Rivera estudió Artes Publicitarias en la UASD. Su relación con la plástica comenzó en 1984, cuando participó con un trabajo de serigrafía en la XVI Bienal de Artes Plásticas de Santo Domingo. Desde entonces ha participado en bienales, concursos y exposiciones colectivas e individuales en Estados Unidos, Puerto Rico y República Dominicana.

2/2/14

Leopoldo Brizuela. Remanentes de una entrevista (y 2)

Yalo: Decías que escribes a mano.
Leopoldo: Sí, porque me acostumbré a escribir así. Tengo sensaciones más que teorías. Siento que la relación, lo que te provoca escribir a mano es distinto a lo que te provoca escribir... en la computadora.

Yalo: ¿Y si quieres de repente cambiar una idea, voltear un párrafo? 
Leopoldo: Ah, escribo todo en una versión muy rápida y después corrijo. Y además porque está la idea de pasar a la computadora. La primera versión es horrible, te faltan cosas. Y ese trabajo de pasar es una de las grandes cosas… es como escribirla de nuevo, se te van ocurriendo infinidad de cosas a partir de ahí y las vas viendo con la misma intimidad que tenías cuando la escribiste pero con distancia, también.

--------
Noviembre 2012, Santo Domingo
Leer entrevista en Listín Diario

3/1/14

Soucy Pellerano: humilde y grande

Recuerdan a la maestra de la plástica dominicana fallecida el pasado miércoles como una artista celosa de su obra y comprometida con sus ideales de creatividad y autenticidad.

-----
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
-----
Soucy Pellerano, artista plástica dominicana fallecida el pasado miércoles a los 85 años, introdujo un nuevo lenguaje en el arte local que serviría para dar lectura a sus singulares trazos, instalaciones y esculturas.
Luego de destacarse en la pintura y el dibujo, la también grabadista, escenógrafa e instaladora nacida en 1928 fue pionera en la creación de esculturas móviles de grandes dimensiones hechas con hierro, acero y otros materiales reciclados. Las llamó “M (aquí) Notromes” y hoy son una referencia en el arte caribeño.
Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1967 y doctora en Farmacia y Química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), los aportes de Pellerano a la sociedad trascienden el mundo de la plástica.
“Fue humilde y grande. Celosa de su obra y comprometida con sus ideales de creatividad, autenticidad y seriedad del arte”, la recuerda el escritor, crítico de arte y presidente de la Fundación Acción por el Futuro (Fundacción), Ignacio Nova.
Nova destaca que el compromiso social de Soucy Pellerano le venía de su calidad de biznieta del mártir independentista Francisco del Rosario Sánchez.
Su nombre era Jesusa Castillo Sánchez.
“Entre sus aportes al arte y a la sociedad está su reclamo sin tregua por la igualdad de género. Mucho de su obra aborda y expone el carácter de equilibrista de la mujer, manejándose en una sociedad con el pesado fardo (estela) de hijos y familia. Soucy vivió eso hasta su último respiro. Con éxtasis y agonías”, dice Nova a LISTÍN DIARIO.

Escultura y pintura
Como escultora, Nova indica que el nombre de Soucy Pellerano debe ser colocado en igualdad de condiciones a los de Manolo Pascual, Antonio Práts-Ventos y Gaspar Mario Cruz.
“En escultura ella tuvo la osadía que el país no tuvo: el hambre metaforizada por el desarrollo técnico e industrial cuajó en impresionantes y robustas obras artísticas. Está entre los pocos exponentes mundiales del arte cinético. Una propuesta que tiene la virtud de haber derribado a la escultura de su esclavitud a lo conmemorativo, el ornato ambiental y la decoración de interiores”.
El escritor también resalta el trabajo pictórico de Pellerano.0
“Su pintura fue socialmente crítica. Abordó los problemas humanos de nuestra sociedad, especialmente metaforizó la contaminación del ser en un entramado infra industrializado”, explica.

Pura fantasía
Sobre los “maquinotrones” de Soucy Pellerano, el recientemente fallecido pintor, escritor y crítico de arte Fernando Ureña Rib dijo que “eran máquinas forjadas a fuerza de pura fantasía, sin adornos, sin función y sin otro propósito que despertar el niño juguetón y curioso que todos llevamos dentro”. “Una tuerca, un alambre, una plancha oxidada le servían. El espectador debía atravesar los mismos caminos que la creadora e ir ensamblando mentalmente aquellos rompecabezas visuales y táctiles donde el humor todavía es posible”, escribió Ureña Rib, fallecido el pasado 27 de diciembre en Berlín, Alemania.
En alusión a su talento, el artista plástico Tony Capellán llegó a referirse a Soucy como “la gran maga del arte dominicano”. En 2003, la artista presentó en Bellas Artes la retrospectiva “Dos, tres, cuatro dimensiones”, en la que reunió 30 años de innovadora creación.

22/12/13

Pedro Antonio Valdez y una batalla muy peculiar

El escritor dominicano recrea en “Dromedáriux: la batalla del armario” una historia fantástica que desafía la imaginación del lector infantil.  

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

El mundo como lo conocemos está en peligro. Los objetos guardados en los armarios de la casa de Dromedario se sienten ofendidos por el destino final que le dio el hombre a su materia prima y han decidido vengarse. ¿Quién podrá defender el universo? Prepárense para ser parte de un encuentro galáctico, de una contienda jamás imaginada, de la gran batalla entre el Caballero de la Caja de Plata y el Ejército de los Armarios.
Con una larga lista de títulos exitosos que incluyen relatos, novelas y obras de teatro -casi todos premiados-, el escritor dominicano Pedro Antonio Valdez (La Vega, 1968) se inicia en la producción de literatura infantil y juvenil con “Dromedáriux: la batalla del armario”, el libro que le mereció el V Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor Dominicano 2013.
Dromedario, un chico que se considera inteligente pero que detesta hacer las tareas, es castigado durante las vacaciones de verano sin un día de playa junto a su madre y hermana. Debe quedarse en casa, vigilado por la tía Lola. Así que, a falta de auténtica acción, él la crea. ¿O fue provocado?
¿Por qué se rebelan y lo atacan el gato de su hermana, la bota que formó parte de la piel de un cocodrilo, la maleta hecha con el cuero de una mansa vaca, la correa que dice fue una orgullosa boa constrictor admirada y respetada en la selva?
Dromedáriux tiene que defenderse. Con la ayuda de la princesa Natalya y el poder de la Caja de Plata, debe crear su propio ejército de “transformers” y defender el mundo. ¿Quién ganará la batalla?
La bitácora a dos tiempos de Dromedario –el real y el ‘verdadero’- no es lo que el lector prejuiciado con la literatura infantil se imagina. Es la narración, a la velocidad de un rayo y con una destreza que atrapa, de una batalla que tiene mucho de cine, del mundo de los ‘muñequitos’, de escenas que una vez finalizadas ponen a cien la imaginación infantil y convierten cualquier espacio en un cuartel o en una nave nodriza y cualquier artefacto en una bola de fuego, en una montaña cuadrada, en un equipo transmisor…
En todo lo que la febril imaginación de Valdez ha demostrado que puede hacer con las palabras.


Ping-pong a Pedro

Hay mucho de TV en Dromedáriux... ¿te inspiraste en algún personaje o en alguna serie de ‘muñequitos’ para escribir la historia? ¿O te había hecho ilusión desde siempre crear este tipo de historias fantásticas?

El mundo de la TV, sobre todo el animé y los dibujos animados, debía estar presente en esta historia, porque esa estética está muy presente en la formación de los niños y niñas desde hace un tiempo. En general, la imaginería de los dibujos animados siempre ha estado presente en mi forma de contar las historias. Esa historia la tenía pendiente, en el tintero de la imaginación, desde hace mucho tiempo, hasta que al fin me decidí a escribirla.

¿Cuánto te costó convertir a un chico tan travieso en un héroe de la creatividad y la invención?
No mucho. Simplemente estar a su lado en su forma de ser.

Te inicias con esta obra en la publicación de literatura infantil y juvenil, ¿es la primera que escribes o tienes otras historias infantojuveniles guardadas por ahí?
Siempre he tenido presente escribir para niños. En la década de los noventa escribí una obra de teatro infantil; y en una época escribí poesía y cuentos infantiles.

¿Cómo ves la literatura infantil en RD? ¿Qué piensas del contraste entre historias de fantasía (como esta) que ponen a reflexionar al niño lector de forma divertida y aquellas historias de claro perfil moral que, pese a sus buenas intenciones, terminan aburriendo a los pequeños…?
Aquí tenemos buenos escritores de literatura infantil, sobre todo de poesía y cuento, en la capital y en las provincias. Creo que la literatura infantil debe ser parte del juego de la niñez. Sabemos que los niños y niñas juegan para aprender, y la literatura debe sumarse a este proceso. Lo primero, si tengo que plantear un orden, es que los lectores se diviertan; lo segundo, muy cerquita de lo primero, es que aprendan algo.

La historia sugiere un fin que no es fin, ¿viene una serie de Dromedáriux?
Sí, Dromedáriux es una serie. El chico se seguirá metiendo en problemas porque los niños, como sabemos, son inagotables.

(+) Otros libros del autor
Pedro Antonio Valdez ha publicado, entre otros títulos: “Papeles de Astarot” (1992), “Última flor del naufragio” (1995), “Paradise” (1998), “Bachata del ángel caído” (1999), “Naturaleza muerta” (2000), “La rosa y el sudario” (2001), “Narraciones apócrifas” (2005), “Carnaval de Sodoma” (2002, llevada al cine por el director mexicano Arturo Ripstein), “Palomos” (2010), “Mitología de bolsillo” (2011) y “La Salamandra” (2012).