22/2/14
2/2/14
Leopoldo Brizuela. Remanentes de una entrevista (y 2)
Yalo: Decías que escribes a mano.
Leopoldo: Sí, porque me acostumbré a escribir así. Tengo sensaciones más que teorías. Siento que la relación, lo que te provoca escribir a mano es distinto a lo que te provoca escribir... en la computadora.
Yalo: ¿Y si quieres de repente cambiar una idea, voltear un párrafo?
Leopoldo: Ah, escribo todo en una versión muy rápida y después corrijo. Y además porque está la idea de pasar a la computadora. La primera versión es horrible, te faltan cosas. Y ese trabajo de pasar es una de las grandes cosas… es como escribirla de nuevo, se te van ocurriendo infinidad de cosas a partir de ahí y las vas viendo con la misma intimidad que tenías cuando la escribiste pero con distancia, también.
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Noviembre 2012, Santo Domingo
Leer entrevista en Listín Diario
Leopoldo: Sí, porque me acostumbré a escribir así. Tengo sensaciones más que teorías. Siento que la relación, lo que te provoca escribir a mano es distinto a lo que te provoca escribir... en la computadora.
Yalo: ¿Y si quieres de repente cambiar una idea, voltear un párrafo?
Leopoldo: Ah, escribo todo en una versión muy rápida y después corrijo. Y además porque está la idea de pasar a la computadora. La primera versión es horrible, te faltan cosas. Y ese trabajo de pasar es una de las grandes cosas… es como escribirla de nuevo, se te van ocurriendo infinidad de cosas a partir de ahí y las vas viendo con la misma intimidad que tenías cuando la escribiste pero con distancia, también.
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Noviembre 2012, Santo Domingo
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3/1/14
Soucy Pellerano: humilde y grande
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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
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Soucy Pellerano, artista plástica dominicana fallecida el pasado miércoles a los 85 años, introdujo un nuevo lenguaje en el arte local que serviría para dar lectura a sus singulares trazos, instalaciones y esculturas.
Luego de destacarse en la pintura y el dibujo, la también grabadista, escenógrafa e instaladora nacida en 1928 fue pionera en la creación de esculturas móviles de grandes dimensiones hechas con hierro, acero y otros materiales reciclados. Las llamó “M (aquí) Notromes” y hoy son una referencia en el arte caribeño.
Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1967 y doctora en Farmacia y Química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), los aportes de Pellerano a la sociedad trascienden el mundo de la plástica.
“Fue humilde y grande. Celosa de su obra y comprometida con sus ideales de creatividad, autenticidad y seriedad del arte”, la recuerda el escritor, crítico de arte y presidente de la Fundación Acción por el Futuro (Fundacción), Ignacio Nova.
Nova destaca que el compromiso social de Soucy Pellerano le venía de su calidad de biznieta del mártir independentista Francisco del Rosario Sánchez.
Su nombre era Jesusa Castillo Sánchez.
“Entre sus aportes al arte y a la sociedad está su reclamo sin tregua por la igualdad de género. Mucho de su obra aborda y expone el carácter de equilibrista de la mujer, manejándose en una sociedad con el pesado fardo (estela) de hijos y familia. Soucy vivió eso hasta su último respiro. Con éxtasis y agonías”, dice Nova a LISTÍN DIARIO.
Escultura y pintura
Como escultora, Nova indica que el nombre de Soucy Pellerano debe ser colocado en igualdad de condiciones a los de Manolo Pascual, Antonio Práts-Ventos y Gaspar Mario Cruz.
“En escultura ella tuvo la osadía que el país no tuvo: el hambre metaforizada por el desarrollo técnico e industrial cuajó en impresionantes y robustas obras artísticas. Está entre los pocos exponentes mundiales del arte cinético. Una propuesta que tiene la virtud de haber derribado a la escultura de su esclavitud a lo conmemorativo, el ornato ambiental y la decoración de interiores”.
El escritor también resalta el trabajo pictórico de Pellerano.0“Su pintura fue socialmente crítica. Abordó los problemas humanos de nuestra sociedad, especialmente metaforizó la contaminación del ser en un entramado infra industrializado”, explica.
Pura fantasía
Sobre los “maquinotrones” de Soucy Pellerano, el recientemente fallecido pintor, escritor y crítico de arte Fernando Ureña Rib dijo que “eran máquinas forjadas a fuerza de pura fantasía, sin adornos, sin función y sin otro propósito que despertar el niño juguetón y curioso que todos llevamos dentro”. “Una tuerca, un alambre, una plancha oxidada le servían. El espectador debía atravesar los mismos caminos que la creadora e ir ensamblando mentalmente aquellos rompecabezas visuales y táctiles donde el humor todavía es posible”, escribió Ureña Rib, fallecido el pasado 27 de diciembre en Berlín, Alemania.
En alusión a su talento, el artista plástico Tony Capellán llegó a referirse a Soucy como “la gran maga del arte dominicano”. En 2003, la artista presentó en Bellas Artes la retrospectiva “Dos, tres, cuatro dimensiones”, en la que reunió 30 años de innovadora creación.
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Yaniris López
22/12/13
Pedro Antonio Valdez y una batalla muy peculiar
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
“El mundo como lo conocemos está en peligro”. Los objetos guardados en los armarios de la casa de Dromedario se sienten ofendidos por el destino final que le dio el hombre a su materia prima y han decidido vengarse. ¿Quién podrá defender el universo? Prepárense para ser parte de un encuentro galáctico, de una contienda jamás imaginada, de la gran batalla entre el Caballero de la Caja de Plata y el Ejército de los Armarios.
Con una larga lista de títulos exitosos que incluyen relatos, novelas y obras de teatro -casi todos premiados-, el escritor dominicano Pedro Antonio Valdez (La Vega, 1968) se inicia en la producción de literatura infantil y juvenil con “Dromedáriux: la batalla del armario”, el libro que le mereció el V Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor Dominicano 2013.
Dromedario, un chico que se considera inteligente pero que detesta hacer las tareas, es castigado durante las vacaciones de verano sin un día de playa junto a su madre y hermana. Debe quedarse en casa, vigilado por la tía Lola. Así que, a falta de auténtica acción, él la crea. ¿O fue provocado?
¿Por qué se rebelan y lo atacan el gato de su hermana, la bota que formó parte de la piel de un cocodrilo, la maleta hecha con el cuero de una mansa vaca, la correa que dice fue una orgullosa boa constrictor admirada y respetada en la selva?
Dromedáriux tiene que defenderse. Con la ayuda de la princesa Natalya y el poder de la Caja de Plata, debe crear su propio ejército de “transformers” y defender el mundo. ¿Quién ganará la batalla?
La bitácora a dos tiempos de Dromedario –el real y el ‘verdadero’- no es lo que el lector prejuiciado con la literatura infantil se imagina. Es la narración, a la velocidad de un rayo y con una destreza que atrapa, de una batalla que tiene mucho de cine, del mundo de los ‘muñequitos’, de escenas que una vez finalizadas ponen a cien la imaginación infantil y convierten cualquier espacio en un cuartel o en una nave nodriza y cualquier artefacto en una bola de fuego, en una montaña cuadrada, en un equipo transmisor…
En todo lo que la febril imaginación de Valdez ha demostrado que puede hacer con las palabras.
Ping-pong a Pedro
Hay mucho de TV en Dromedáriux... ¿te inspiraste en algún personaje o en alguna serie de ‘muñequitos’ para escribir la historia? ¿O te había hecho ilusión desde siempre crear este tipo de historias fantásticas?
El mundo de la TV, sobre todo el animé y los dibujos animados, debía estar presente en esta historia, porque esa estética está muy presente en la formación de los niños y niñas desde hace un tiempo. En general, la imaginería de los dibujos animados siempre ha estado presente en mi forma de contar las historias. Esa historia la tenía pendiente, en el tintero de la imaginación, desde hace mucho tiempo, hasta que al fin me decidí a escribirla.
¿Cuánto te costó convertir a un chico tan travieso en un héroe de la creatividad y la invención?
No mucho. Simplemente estar a su lado en su forma de ser.
Te inicias con esta obra en la publicación de literatura infantil y juvenil, ¿es la primera que escribes o tienes otras historias infantojuveniles guardadas por ahí?
Siempre he tenido presente escribir para niños. En la década de los noventa escribí una obra de teatro infantil; y en una época escribí poesía y cuentos infantiles.
¿Cómo ves la literatura infantil en RD? ¿Qué piensas del contraste entre historias de fantasía (como esta) que ponen a reflexionar al niño lector de forma divertida y aquellas historias de claro perfil moral que, pese a sus buenas intenciones, terminan aburriendo a los pequeños…?
Aquí tenemos buenos escritores de literatura infantil, sobre todo de poesía y cuento, en la capital y en las provincias. Creo que la literatura infantil debe ser parte del juego de la niñez. Sabemos que los niños y niñas juegan para aprender, y la literatura debe sumarse a este proceso. Lo primero, si tengo que plantear un orden, es que los lectores se diviertan; lo segundo, muy cerquita de lo primero, es que aprendan algo.
La historia sugiere un fin que no es fin, ¿viene una serie de Dromedáriux?
Sí, Dromedáriux es una serie. El chico se seguirá metiendo en problemas porque los niños, como sabemos, son inagotables.
(+) Otros libros del autor
Pedro Antonio Valdez ha publicado, entre otros títulos: “Papeles de Astarot” (1992), “Última flor del naufragio” (1995), “Paradise” (1998), “Bachata del ángel caído” (1999), “Naturaleza muerta” (2000), “La rosa y el sudario” (2001), “Narraciones apócrifas” (2005), “Carnaval de Sodoma” (2002, llevada al cine por el director mexicano Arturo Ripstein), “Palomos” (2010), “Mitología de bolsillo” (2011) y “La Salamandra” (2012).
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Yaniris López
19/12/13
Un poema hiriente de Oliverio Girondo
Que los
ruidos te perforen los dientes,
como una
lima de dentista,
y la
memoria se te llene de herrumbre,
de olores
descompuestos y de palabras rotas.
Que te
crezca, en cada uno de los poros,
una pata de
araña;
que sólo
puedas alimentarte de barajas usadas
y que el
sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor
de tu retrato.
Que al
salir a la calle,
hasta los
faroles te corran a patadas;
que un
fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los
tachos de basura
y que todos
los habitantes de la ciudad
te
confundan con un madero.
Que cuando
quieras decir: "Mi amor",
digas:
"Pescado frito";
que tus
manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en
vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el
que te arrojes en las salivaderas.
Que tu
mujer te engañe hasta con los buzones;
que al
acostarse junto a ti,
se
metamorfosee en sanguijuela,
y que
después de parir un cuervo,
alumbre una
llave inglesa.
Que tu
familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que
los espejos, al mirarte,
se suiciden
de repugnancia;
que tu
único entretenimiento consista en instalarte
en la sala
de espera de los dentistas,
disfrazado
de cocodrilo,
y que te
enamores, tan locamente,
de una caja
de hierro,
que no
puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle
la cerradura.
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